Si bien se mantiene la imputación de Joaquín Octavio Viñabal, el fiscal Pablo Paz indicó que el material genético pertenece a dos sospechosos distintos.


El macabro hallazgo del cuerpo de Agustina Nieto en una vivienda abandonada sacudió al barrio San Benito el 10 de noviembre del año pasado. El cuerpo de la joven fue encontrado por una vecina, quien sintió un fuerte olor y se acercó a ver de donde provenía, encontrándose con la terrible escena. Esta vecina y otros aseguraron que aquella vivienda era utilizada por delincuentes del barrio como aguantadero.

El cuerpo fue encontrado semidesnudo, y las distintas pericias pudieron determinar que la joven murió por sofocamiento.

Por el asesinato quedó detenido y fue imputado Joaquín Octavio Viñabal, señalado como la última persona en estar con la joven horas antes de que la mataran.

El aguantadero donde encontraron el cuerpo de la joven. (Web)

“La autopsia indicó que la joven murió por sofocamiento y también se hallaron rastros de ADN de dos sospechosos distintos, hecho que nos llevó a realizar a través de la División de Homicidios, investigaciones al respecto”, indicó el fiscal Pablo Paz.

Entre las pericias, también se realizó un examen toxicológico sobre el cuerpo de la víctima, arrojando un resultado positivo para sustancias estupefacientes.

“En el entorno de la víctima, existen muchas personas que tienen adicciones a distintas sustancias estupefacientes, lo que también demanda una mayor pesquisas a fin de dar con los posibles implicados”, explico el fiscal.

Paz aseguró que todas las medidas realizadas en el marco de la investigación para esclarecer el terrible asesinato se mantienen bajo reserva, pero fueron informadas a la familia.






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