Especialistas consideraron que el sistema es muy fácil de sabotear y consideraron que no garantiza el secreto del sufragio.


Ayer miércoles se realizó en la Sociedad Italiana la jornada “Debilidades del sistema electoral en Salta. La trampa del voto electrónico”, organizada por el Foro de Observación de la Calidad Institucional de Salta.

La concurrencia al evento era libre y abierta, y contó con disertaciones de especialistas en la materia como Javier Smaldone, reconocido informático a nivel nacional, el ingeniero Jorge Ramírez y el profesor e investigador de la Universidad Nacional de Salta (UNSa) Diego Saravia, que cuestionaron el sistema de voto electrónico que se usa en la provincia desde 2011.

Según consignó El Tribuno, Smaldone abrió su discurso manifestando que él no se encontraba en Salta para denunciar un fraude electoral, sino para alertar que el sistema de voto electrónico con respaldo de papel tiene graves problemas y fallas. Y agregó que “¿cómo se puede auditar el código fuente sin son unas 15 mil líneas? Para eso es necesario que trabajen cinco informáticos que se dediquen a esa especialidad y que trabajen con todos sus elementos al menos un mes. Son como los créditos de las películas y te las muestran rápido”.

El momento álgido fue cuando se trató el tema del chip RFID (sigla en inglés que corresponde a identificación por radiofrecuencia), Smaldone explicó que la información que se guarda en esa unidad se hace a través de ondas de radio, y manifestó que al enganchar la frecuencia se puede determinar lo que se está grabando. Luego demostraron cómo se puede leer el chip a través de una aplicación de un celular.

voto electrónico. (web)

Diego Saravia hizo hincapié en que las máquinas tienen puertos accesibles. “Se podría colocar hasta un pendrive”, añadió, y sostuvo que “desde que se empezó a implementar venimos cuestionando al sistema por su fragilidad”.

Smaldone indicó que la empresa MSA, que en Salta provee el servicio, en la documentación que presentó en el Registro de Propiedad Intelectual, admite que los chips se pueden leer sin la necesidad de abrir las urnas. “Entonces alguien puede leer los votos antes de que cierre el escrutinio y tener una tendencia sobre los resultados”, remarcó Smaldone. El especialista comentó que en 2010 Israel descartó un sistema similar porque no pasó pruebas básicas que realizaron en la universidad.






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