El cantante español decidió seguir un controvertido régimen alimenticio y contó por Twitter cómo le fue.


Alejandro Sanz decidió arrancar una dieta “detox” y no la pasó nada bien. Por Twitter, el cantante español le fue contando a sus seguidores como iba el asunto. “Día 1, tengo hambre; día 2, me muero de hambre; día 3, no siento las piernas. Mañana os cuento más”, escribió el intérprete de “Amiga mía”.

Más allá de que después aclaró que era un chiste (“sí, siento las piernas”) y que siempre hace dietas supervisado por un profesional, sus publicaciones sirvieron de disparador para que muchos nutricionistas salieran a hablar de los peligros de las dietas detoxificantes o “detox”.

Este tipo de regímenes alimenticios se basan en jugos de frutas y verduras, cuyo consumo serviría para eliminar las toxinas del cuerpo, perder grasa y los kilos que sobran. Como siempre, si algo suena demasiado bien para ser verdad, entonces no debe serlo. Para los especialistas estas dietas no son aconsejables, ya que perjudican la salud y luego se vuelve a engordar por el efecto rebote.

Nutricionistas consultados por CONBIENESTAR explicaron que “cuando uno priva al cuerpo de comida lo que sucede luego es que reclama carburante y uno termina por consumir más de lo que lo haría si está satisfecho”.

En ese sentido, las colaciones son clave, es decir, esos alimentos que se consumen entre las principales comidas del día. “[Las colaciones] permiten mantener la saciedad o evitar el hambre previo a las comidas para no llegar descontrolado a comer. También mantienen el metabolismo activo y colaboran en incorporar los nutrientes a la alimentación”, explicó Facundo Crescenzo, nutricionista y antropometrista (M.N. 6769).

Los ayunos, por su parte, puede provocar la pérdida de masa muscular. Al no tener energía, el cuerpo recurre a la grasa, pero también al músculo.

Por otra parte, comer fruta y verduras en jugos aumenta el consumo de azúcar y reduce la cantidad de nutrientes que podríamos absorber, causando que se baje el nivel de azúcar en la sangre (hipoglucemias) y causa mareos, fatiga, dolor de cabeza y mal humor.

Por otra parte, la Organización Mundial de la Salud afirma que hay una relación entre el consumo de jugos y la obesidad: “Las calorías aportadas por las bebidas azucaradas tienen poco valor nutricional y pueden no proporcionar la misma sensación de plenitud que ofrece el alimento sólido. Como resultado, puede aumentar el consumo total de energía, lo que a su vez puede llevar a un aumento malsano de peso”, indicó el organismo internacional.





Comentarios