Son procedimientos similares, pero tienen sus particularidades que marcan la diferencia.


Hay muchos tratamientos y cuidados que le pueden venir bien a la salud del pelo, pero hay uno que es fundamental: el saneamiento.

La diferencia entre el saneamiento y cortar las puntas es que esto último los peluqueros recomiendan hacerlo cada dos meses. El objetivo de “recortar las puntas” es mantener el pelo en buen estado y que se vea bien, y para eso alcanza con cortar 1 o 2 centímetros.

El saneamiento, en cambio, es que se suele hacer después del verano, luego del “maltrato” que significan la mayor exposición al sol, el sudor, el agua salada del mar o el cloro de las piletas.

Para hacer un saneamiento, hay que cortar al menos 5 centímetros. Así, se combate la sequedad que producen las puntas abiertas y el clima del verano.

Ya que se va a cortar bastante pelo, no deja de ser una buena oportunidad para hacer un cambio de look.

Por ejemplo, recomiendan en Vogue, “apostar por fin por el flequillo“.

“Los permanentes baños de verano, el calor y sudor, la salitre… provocan que resulte difícil trabajar bien el flequillo, además de ensuciarlo, tiende a despeinarse más y puede provocar que el flequillo pierda su forma y no te favorezca tanto como en el momento que te lo cortaste”, dice una especialista consultada por Vogue. Según su experiencia, “el flequillo que mejor queda es el largo con raya al lado, porque equilibra a la perfección cualquier rostro, suaviza las facciones y aporta un toque más juvenil“.





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