El cantante abrió su corazón en televisión y relató su dura lucha contra el alcoholismo, que lo llevó a intentar terminar con su vida en dos oportunidades.


Rodrigo Tapari fue invitado a Almorzando con Mirtha Legrand (El Trece). Allí, sorprendió al revelar que sufre cada vez que interpreta su hit “Una Cerveza”. Es que el ex Ráfaga contó que sufrió alcoholismo y que casi pierde a su familia. 

El cantante, de 35 años, reconoció: “Muchas veces subí al escenario borracho. Me tomaba dos botellas de whisky antes de cada show”.

Rodrigo​, quien saltó a la fama en el reality show de talentos Pop Stars, del cual surgió el grupo Mambrú, contó que todo comenzó por tomar una copita de whisky para calentar la voz antes de cada show. Esa cantidad se fue agrandando cada vez más, luego vinieron aparejados otros excesos.

En esta línea, el cantante le dijo a la Chiqui que escribió “Una Cerveza” en aquella etapa en la que él tomaba demasiado. Pero que paradójicamente, cuando él se recuperó de su adicción, su tema se volvió un fenómeno a nivel mundial. “Que irónico que fue todo porque la canción fue un éxito rotundo. Se grabó en 2014. Primero funcionó en Bolivia, después en Chile y Perú y aquí en 2017”, reflexionó.

Y continuó: “La empezaron a hacer las hinchadas de Boca y River y la pasaban en los canales de televisión. Fue un poco contradictorio para mí porque yo estaba saliendo del alcohol y estaba cantando Una cerveza”.

Hoy ese tema se convirtió en uno de los favoritos de sus seguidores. Y Tapari, contó que cuando llega a un boliche algunos fans le gritan “eh, la cerveza… por tu culpa yo tomo”, lo que le genera mucha tristeza.

“Yo les digo ‘no, yo la canto y no tomo, no hagan todo lo que dicen las canciones’. No es que reniego, pero es una canción que de a poco quiero limpiar de mi repertorio porque considero que debo dejar de cantarla”, aseguró.

“Es un mensaje que no querés dar”, le dijo Patricia Sosa, una de las invitadas a la mesa de Mirtha. “Claro”, le respondió Rodrigo.

En este sentido, Rodrigo reconoció que intentó quitarse la vida en dos oportunidades, que su adicción destrozó su familia y que pudo recuperarse gracias a su acercamiento a la Iglesia.

Hoy, el ex Ráfaga lleva cuatro años sin tomar una gota de alcohol y se muestra muy agradecido a su mujer, Antonella, quien nunca lo abandonó pese a que él reconoció haberle sido infiel.





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