El Paraná creció 74 centímetros en un mes: qué cambia para las playas y las islas de Rosario
El nivel del agua ya supera el promedio histórico para esta época del año. Los especialistas anticipan nuevas variaciones durante las próximas semanas. ¿Qué falta para una alerta?

El río Paraná continúa recuperando altura frente a Rosario y los pronósticos anticipan que podría seguir creciendo durante octubre. Después de varios años atravesados por bajantes extraordinarias, el nivel del agua registró un aumento de 74 centímetros en apenas un mes y ya se encuentra por encima del promedio histórico para esta época del año.
Según los datos de Prefectura Naval Argentina, el 7 de septiembre el hidrómetro del puerto rosarino marcaba 2,39 metros, mientras que el 7 de octubre alcanzó los 3,13 metros. El Instituto Nacional del Agua (INA) proyecta nuevas variaciones para las próximas semanas, en un contexto de mayores precipitaciones en la Cuenca del Plata y expectativas por la evolución del fenómeno de El Niño.

Cuánto podría crecer el río Paraná en Rosario durante octubre
El último pronóstico hidrométrico oficial contempla distintos escenarios para la evolución del Paraná. Para el martes 13 de octubre, la estimación central es de 3,07 metros, aunque los valores posibles oscilan entre 2,80 y 3,40 metros, dependiendo del comportamiento de la cuenca.
Una semana después, el panorama muestra una tendencia ascendente. Para el 20 de octubre, el INA proyecta una altura central de 3,41 metros, con un escenario mínimo de 2,90 metros y uno máximo de 3,70 metros. De concretarse la estimación central, el río sumaría otros 28 centímetros respecto de la última medición disponible.
La recuperación también se refleja en la comparación histórica. Entre 1991 y 2024, la altura media del Paraná durante octubre fue de 2,53 metros en Rosario. Esto significa que el registro de 3,13 metros ya supera ese promedio en 60 centímetros, una diferencia que podría ampliarse durante las próximas semanas.
Sin embargo, los especialistas no prevén por ahora una situación de riesgo para Rosario. El nivel de alerta se encuentra establecido en cinco metros y el de evacuación en 5,30 metros. Incluso en el escenario máximo proyectado para el 20 de octubre, el río permanecería 1,30 metros por debajo del primer umbral.
Cómo impacta la crecida del Paraná en Rosario y qué se espera para el verano

El aumento del nivel del Paraná puede modificar progresivamente el paisaje de la costa rosarina y las islas ubicadas frente a la ciudad. Las playas, los bancos de arena y algunos accesos ribereños son especialmente sensibles a las variaciones del agua, aunque no se informaron restricciones generalizadas vinculadas con esta crecida.
La recuperación del río también vuelve relevante el seguimiento de las condiciones de navegación y los servicios turísticos de cara a la temporada de verano. De todos modos, una mayor altura del agua no implica necesariamente la suspensión de cruces ni la habilitación automática de nuevos sectores recreativos. Cada actividad depende de sus propias condiciones de seguridad.
Uno de los factores que explican el comportamiento del Paraná es el incremento de las precipitaciones en sectores de la cuenca alta, particularmente en el norte argentino y el sur de Brasil. El agua que llega desde esas regiones influye sobre los niveles del río varios días después, incluso cuando no se registran lluvias importantes en Rosario.
En septiembre, Matías De Bueno, referente del Observatorio Ambiental de la Universidad Nacional de Rosario, ya había anticipado que el Paraná podía superar los tres metros durante los primeros días de octubre. También advirtió sobre la necesidad de prestar atención a los arroyos Ludueña y Saladillo ante eventuales períodos de precipitaciones intensas.
El especialista explicó que, cuando el Paraná alcanza niveles elevados, puede dificultar el escurrimiento de los arroyos que desembocan en él. Ese fenómeno, conocido como efecto tapón, no representa una amenaza inmediata con las alturas actuales, pero constituye uno de los escenarios que deberán seguirse durante los próximos meses.
Por eso, el comportamiento del río durante la primavera y el verano dependerá tanto de las lluvias locales como de las precipitaciones registradas aguas arriba. Mientras tanto, los organismos oficiales continuarán actualizando sus pronósticos para determinar si la tendencia ascendente se mantiene o comienza a estabilizarse.
