El joven ya tiene una causa elevada a juicio por provocar el choque de un patrullero que iba hacia un supuesto tiroteo.


Un joven que ya había sido imputado por una falsa denuncia al 911 quedó en prisión preventiva el último viernes tras una audiencia en la que le atribuyeron otras 139 llamadas engañosas. En el caso que pronto será resuelto en juicio oral, dos policías chocaron y sufrieron heridas de consideración mientras iban en auxilio de la supuesta víctima.

Desde el Ministerio Público de la Acusación (MPA) recordaron que la mentira provocó la colisión del patrullero la tarde del 9 de agosto de 2016 cerca de Lavalle y Presidente Perón. El impacto fue tan grave que una vecina pidió ayuda a la Central de Emergencias y advirtió: “El Comando se pegó un palo. A los chicos los están sacando porque se prende fuego el auto”.

En octubre de ese año, Alan Leonel Lambarri se presentó en libertad ante la Fiscalía y fue señalado como el autor de la primera llamada en la que se presentó como un policía que se había defendido de una entradera. “Tiré cuatro tiros y le pegué a uno; están en el techo”, había manifestado.

Los uniformados que fueron enviados aquel día para ayudar a la falsa víctima se estrellaron contra un árbol y debieron ser internados. Ambos perdieron el conocimiento por golpes en el cráneo y sufrieron traumatismo de tórax cerrado, mientras que uno de ellos presentaba además una doble fractura de fémur.

La investigación que inició entonces la unidad de Flagrancia se conectó más adelante con otras denuncias similares durante los dos años posteriores, según las pruebas analizadas por el fiscal de Investigación y Juicio Nicolás Foppiani. En varias ocasiones el sospechoso no se comunicó por su cuenta sino que engañaba a otras personas a través de redes sociales para pedirles que llamaran al 911.

Entre los casi 140 episodios que reunieron los funcionarios predominan los robos a mano armada. Uno de ellos fue difundido mediante un grupo de Facebook, donde un usuario de apellido Ferreyra advertía que habían entrado a su casa y los tenían atados en el comedor. La saga concluyó con una serie de allanamientos el último jueves, cuando el muchacho fue arrestado en su vivienda de Morse al 2000 en la zona oeste. Al día siguiente, el juez Luis María Caterina ordenó que su detención durante los próximos 30 días.






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