A los 35 años descubrió que había sido comprado y ahora busca a su madre biológica en Rosario
Eduardo Saigo comenzó a reconstruir la historia de su nacimiento y recibió una impactante confesión de su madre: “Con papá te compramos”. Dos décadas después denunció su caso ante la Justicia Federal de Rosario y una fotografía encontrada entre viejos recuerdos podría convertirse en una pista clave.

Durante 35 años, Eduardo Saigo desconoció una parte fundamental de su propia historia. Cuando finalmente comenzó a hacer preguntas sobre su origen, recibió de su madre una respuesta que cambió para siempre lo que sabía sobre su nacimiento: “Yo te compré”.
“Con papá te compramos y fuimos, tratamos con esta partera, con Silvia”, recordó Saigo sobre aquella conversación. Según su relato, sus padres tenían una buena posición económica, aunque incluso debieron pedir ayuda a un familiar para completar el dinero que les habían solicitado.
Hoy, más de dos décadas después de aquella revelación, busca conocer quién es su madre biológica. Su caso llegó a la Justicia Federal de Rosario y quedó relacionado con la investigación sobre presuntas apropiaciones y supresiones de identidad de bebés que involucra a las parteras Dolly Viale de Garrido y Silvia Viale.
“Yo te compré”: la confesión que recibió a los 35 años
Saigo nació el 29 de mayo de 1970, aunque su inscripción ante el Registro Civil fue realizada el 3 de junio. En su partida de nacimiento aparece Silvia Viale como la partera que certificó el nacimiento.
Durante años convivió con dudas sobre su origen hasta que, a los 35, supo que había sido adoptado. Fue entonces cuando comenzó a preguntarle a su madre qué había ocurrido y recibió la confesión sobre el supuesto pago realizado cuando era un bebé.
Su historia adquirió otra dimensión cuando conoció otros testimonios vinculados a la investigación judicial. Saigo aseguró que, hasta fines de septiembre, en la Fiscalía Federal de Rosario ya se hablaba de casi 40 denuncias de personas que intentaban reconstruir sus orígenes.

Los relatos abarcan nacimientos ocurridos desde la década del 60 hasta mediados de los años 80. La Justicia intenta determinar cómo se realizaron las entregas e inscripciones de esos bebés y qué personas pudieron haber intervenido. Los testimonios de los denunciantes deberán ser corroborados durante la investigación.
Saigo también reconstruyó, a partir de otros relatos, un supuesto mecanismo mediante el cual jóvenes embarazadas en situaciones vulnerables habrían sido captadas a través de avisos laborales.
Según contó, se ofrecían trabajos domésticos que incluían alojamiento y comida. Algunas permanecían allí durante el embarazo y luego, de acuerdo con la hipótesis de los denunciantes, podían ser separadas de sus hijos.
La misteriosa fotografía que podría llevarlo hasta su madre
Pero entre todas las piezas que Eduardo reunió sobre su pasado apareció una particularmente inquietante.
Después de la muerte de su madre encontró entre sus pertenencias una fotografía de sus padres adoptivos junto a una adolescente que tendría entre 14 y 16 años. La joven aparece acostada en una cama junto a quien fue la madre adoptiva de Saigo. Nadie de su familia pudo decirle quién era.
“Yo esta foto la pude mostrar a toda mi familia, a todos los que ya han fallecido, y nadie, absolutamente nadie la conoce”, contó. Eduardo sospecha que aquella adolescente podría ser su madre biológica, aunque hasta el momento no existe ninguna prueba que permita confirmarlo.

La fotografía ya fue entregada a la Fiscalía junto con su partida de nacimiento y otros elementos que podrían contribuir a reconstruir su historia.
Paralelamente, algunos de los denunciantes comenzaron a recurrir a estudios de ADN ancestral. Según Saigo, esos análisis ya permitieron encontrar coincidencias con primos y otros familiares en algunos casos.
Ahora, su búsqueda también está dirigida hacia las mujeres que décadas atrás pudieron haber sido separadas de sus hijos. Saigo pidió especialmente que quienes recibieron la noticia de que sus bebés habían muerto al nacer y todavía mantienen dudas se acerquen a la Justicia.
“Nosotros estamos vivos. Somos un grupo muy grande de hijos que las estamos esperando”, expresó.
Para Eduardo, descubrir a los 35 años que sus padres habían pagado para recibirlo no cerró ninguna pregunta. Por el contrario, abrió la más importante de todas: quién es la mujer que lo trajo al mundo y si aquella adolescente de la misteriosa fotografía puede finalmente conducirlo hasta ella.