Brisa Amaral presenció la ejecución de uno de los miembros de la organización y está procesada por narcotráfico.


A casi un año de haber quedado en libertad a pesar de que está procesada por tráfico de estupefacientes, una de las mujeres acusadas de integrar la banda narco montada por el clan Funes deberá volver a cumplir prisión preventiva tras una resolución de la Cámara de Casación Penal firmada el último jueves.

La decisión de la Sala 4 revirtió así lo dispuesto por la Cámara de Apelaciones de Rosario en octubre pasado, cuando Brisa Belén Amaral se encontraba tras las rejas por orden del juez Marcelo Bailaque. Entre sus argumentos, el fiscal general Claudio Palacín consideró “altamente posible” que la joven de 19 años “intentará evadir la acción de la Justicia ante el pronóstico de una futura pena grave y de efectivo cumplimiento”.

La muchacha quedó en el ojo de la tormenta a principios de 2018, cuando ejecutaron a Jonatan “Bam Bam” Funes luego de ir a visitar a sus hermanos en la cárcel de Piñero. A pesar de que era una testigo clave para el caso, se negó entonces a formar parte del programa de protección de testigos, algo que también reclamó el Ministerio Público Fiscal por “su propia seguridad”.

El 7 de mayo del año pasado, Bailaque había rechazado el pedido de excarcelación de los abogados de Amaral a la hora de dictar el procesamiento de los presuntos miembros de la banda. Sin embargo, el tribunal de alzada que analizó la cuestión le permitió quedar libre meses después. Ahora, los jueces Gustavo Hornos, Mariano Borinsky y Javier Carbajo revalidaron la primera medida tomada por el magistrado.





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