Un caso de maltrato infantil indignó a Santa Cruz. Tres hermanos de 10, 13 y 14 años eran sometidos por su padre y su pareja a maltratos, golpes y torturas. Los menores sufrieron hostigamiento físico y psicológico, incluidas fuertes amenazas. El caso fue judicializado, los dos acusados fueron imputados y están detenidos.

Los apuntados son la madrastra de los chicos, una mujer de 33 años y de apellido Vega y el padre biológico, de apellido Fernández también de 33 años.

El martes, los tres menores, dos niños y una niña, declararon a través del sistema de cámara Gesell.

Jorge Godoy, a cargo de la Defensoría Pública Oficial de Niñas, Niños y Adolescentes de Santa Cruz detalló en diálogo con “La Nación” que “los chicos se mudaron con su papá y la pareja que tenía porque cuando vivían con su mamá, el padrastro les pegaba. Entonces es por eso que piden irse a vivir con su papá”.

“Los tenían encerrados todo el tiempo. El hombre hacía changas, entonces estaba todo el día fuera de la casa, y la mujer hasta ese momento no trabajaba. Les pegaba a puño cerrado por todo el cuerpo, les pegaba con un cinturón, con un caño metálico. Esto no terminaba ahí. Esta mujer los tenía cerrados en la habitación. Los tenía como sus sirvientes a los dos más grandes. Hacía que los dos más grandes limpiaran y el varón mayor cocinara y le llevara la comida a la habitación”, contó el especialista.

“Cuando dormían los chicos tenían que dormir estirados en la cama completamente derechos sin moverse, porque si ella iba a la pieza y veía que se movían automáticamente les pegaba. No tenían que hacer ruido ni para ir al baño, al punto tal que el más chiquitito, por el terror que le tenía, no podía ir al baño y empezó a hacerse caca encima. En una oportunidad que pasó eso, esta mujer lo obligó a comer su propia materia fecal. También les ponía los dedos pulgares en la boca y se los estiraba como si fuera la sonrisa del guasón. Por eso los tres chicos tienen lesiones en la mucosa. También, con los dedos gordos, les hundía los ojos y la hermanita terminó con lesiones”, relató Godoy.

“La niña, que también le tenía pánico a la mujer, le generaba náuseas su presencia. En un momento estaba comiendo y vomitó. Entonces la madrastra le hizo comer la comida con el vómito”, recordó el Defensor sobre el relato que hicieron los chicos y agregó: “Después los sujetaba contra la pared y los ahorcaban”, concluyó la persona a cargo de la Defensoría Pública Oficial de Niñas, Niños y Adolescentes de Santa Cruz.

Cómo salió a la luz el caso

Un día la madrastra de los chicos no estaba en la casa, entonces los tres salieron de la habitación en la que se encontraban y tomaron una tablet de la mujer, que se les cayó al piso y se les rompió. En ese momento el mayor de los hermanos, presintió que se les vendría un castigo terrible, fue entonces que huyó por una ventana junto con su hermano menor. La hermana pequeña tuvo pánico de escapar y quedó dentro de la casa.

Una noche de mediados de noviembre, los dos chicos fueron directo a una comisaría, donde pidieron ayuda. A partir de allí tomó instrucción en el caso, el Dr. Jorge Godoy, que aplicó el protocolo correspondiente para que los chicos no regresaran a la casa, pero también para que rápidamente la Justicia llegara hasta el sitio y pusiera al resguardo a la niña que había quedado en la vivienda.

Tanto el padre biológico como la madrastra están imputados por lesiones graves y amenazas agravadas por el vínculo. Los chicos quedaron al cuidado de una tía materna.