Desde las 7.30, se llevará a cabo la medida cautelar a partir de la cual los efectivos, a través de sus cuatro abogados defensores, darán su versión de los hechos. Se sabrá si sigue o no presos.


Esta mañana, desde las 7.30, la Jueza de la Investigación Penal Preparatoria Dra. Cristina Fortunato, se concretará en los tribunales rafaelinos, la audiencia imputativa a los 8 policías detenidos en Sunchales desde hace diez días.

Las fiscales Lorena Korakis y Gabriela Lema -acompañadas por el Fiscal Regional Diego Vigo- acusaron a 7 de ellos de coautores de torturas, al tiempo que al Jefe de la Comisaría 3° de Sunchales, fue imputado de encubrimiento agravado. Ahora, la defensa podrá dar su versión de los hechos.

De acuerdo al relato de las fiscales realizado el sábado, dos personas (hermanos, aunque con distinto apellido) habían sido detenidas en Sunchales a las 4.30 del viernes 18 de octubre pasado. Y entre las 5.10 y las 6 de la mañana, se dieron los hechos que se les acusaron a los uniformados, cuando las dos personas estaban dentro de la Comisaría 3°, la única de Sunchales. 

Fueron trasladados a la cocina-comedor de la dependencia. ¿Por qué no estaban en el calabozo? En la actualidad, la comisaría cuenta con uno sólo (el resto se demolieron para llevar adelante una obra, que la Provincia hoy ha detenido) y estaba ocupado. Por eso fueron allí. De acuerdo al relato de las fiscales, cuatro uniformados insultaron y golpearon a los detenidos en distintas partes del cuerpo, cuando ambos se encontraban maniatados por la espalda, uno con esposas y otro con precinto. Quien estaba a cargo, entraba y salía del lugar, sin frenar a sus subalternos y también insultando a los detenidos. “A vos que te gusta robarle a mi compañero, negro de mierda“, aseguró que le dijo a uno de los detenidos.

La Jueza Dra. Cristina Fortunato, determinó que la cautelar sea el lunes 28 a las 7.30. (Vía Rafaela)

A uno de ellos le bajaron los pantalones. “Que linda cola tenés“, indicó la fiscal que dijeron los uniformados presentes, al tiempo que lo amenazaron con violarlo con un palo que estaba en la escena. Ambos pidieron que subieran los pantalones. Mientras tanto, indicaron que los cacheteaban, los insultaban y se reían de ellos.A estos negros hay que pegarles un tiro“, aseguran las fiscales que dijeron.

El palo fue utilizado por uno de los policías para darles golpes en varias partes del cuerpo a uno de los hermanos. Y lo usó para presionar contra el cuello, dejándolo sin aire y haciéndolo toser, cuando cayó al piso. Mientras tanto, le adelantaron que llegaría otro oficial. “Al que le sacaste la moto. Te va a hacer re cagar. Está malísimo. Hacé de cuenta que pateaste un panal de abejas”, le advirtieron. Efectivamente, ingresó otro efectivo, que le requirió sobre la locación del rodado, al tiempo que le profería golpes de puños y patadas.

Quien tenía los pantalones bajos fue separado de su hermano y llevado a una pieza contigua. A quien quedó en el comedor, le habrían dicho: “ah ¿no vas a hablar? Mirá lo que hago con tu hermano”. 

Uno de los policías habría buscado una bolsa de nylon y se la habrían puesto en la cabeza a uno de los detenidos, exigiéndole que devuelva la moto. Sin aire, empezó a tirar patadas. Mordió la bolsa, desesperado, en busca de una bocanada. Los policías, de acuerdo al relato de las fiscales, dieron vuelta la bolsa, para continuar con su tarea. Mientras tanto, su hermano reclamaba a los gritos por él. 

Fue entonces cuando -según Korakis y Lema- uno de los oficiales tomó a quien había sido asfixiado, lo golpeó de atrás en la cabeza y lo tiró contra un ventanal, sin poderse defender -seguía maniatado- generándole un corte en la yugular, en el sector derecho de su cuello. Aún se encuentra en estado reservado, en la terapia intensiva del Hospital “Dr. Jaime Ferré”.

Quedó tirado en el piso, perdiendo una gran cantidad de sangre. Los oficiales llamaron al Jefe de la Comisaría. Según las fiscales, llegó a los 15 minutos. Cuando le contaron todo, se habría dirigido al otro detenido y le dijo: “esto es tu culpa, la concha de tu madre”. Y ordenó que limpiaran todo -alterando las pruebas del delito- y no notificó a las autoridades competente, según las fiscales. 

Las fiscales nominaron cerca de 60 pruebas para justificar sus dichos. Ahora, es el turno de la defensa. 




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