La crisis del aserradero Linor de Azara se profundizó en las últimas horas y derivó en una situación de extrema tensión entre los trabajadores, quienes denuncian el vaciamiento de la planta y la inminente quiebra de la empresa tras casi dos décadas de actividad en la localidad.
Los operarios mantienen una vigilia permanente en el predio para impedir el retiro de maquinarias, luego de detectar que parte del equipamiento industrial ya había sido trasladado mientras avanzaban las negociaciones por la continuidad laboral.
Desde el Sindicato de Obreros de la Industria Maderera de Posadas señalaron que la empresa venía atravesando dificultades desde hace varios años y que recientemente había otorgado vacaciones anticipadas al personal debido a la falta de materia prima y a la incertidumbre sobre el futuro de la producción.
En ese contexto, la firma habría planteado continuar con una plantilla reducida y una rebaja salarial, propuesta que fue rechazada por el gremio al considerar que vulneraba derechos laborales básicos.
Según denunciaron los trabajadores, durante ese período comenzaron a retirar maquinarias de gran porte de la planta, lo que encendió las alarmas sobre un posible vaciamiento antes de avanzar con un proceso formal de quiebra.
Ante esta situación, los empleados decidieron permanecer en el lugar para resguardar los bienes que podrían formar parte de futuras indemnizaciones.
La incertidumbre crece entre las familias afectadas, especialmente por tratarse de la única industria de gran escala en Azara. Muchos trabajadores llevan más de 20 años en la empresa y hoy enfrentan un panorama laboral muy limitado en la zona.
Además del impacto económico, los operarios advirtieron sobre las graves consecuencias emocionales que atraviesan numerosas familias. Indicaron que algunos trabajadores sufren cuadros de depresión y situaciones de extrema angustia frente a la pérdida de su fuente laboral y las deudas acumuladas.
También denunciaron irregularidades vinculadas a los aportes previsionales y sociales, asegurando que desde hace años se realizaban descuentos salariales sin que esos pagos fueran efectivamente depositados.
La situación generó una fuerte preocupación en la comunidad local, donde decenas de familias dependen directa o indirectamente del funcionamiento del aserradero. Mientras tanto, los trabajadores esperan definiciones formales sobre el futuro de la empresa y anticipan que iniciarán acciones legales para reclamar salarios adeudados e indemnizaciones.