Son 6.144 hectáreas de selva en el Valle del Cuña Pirú y fueron donadas por Celulosa, con los guaraníes dentro.


Los guaraníes que viven en el Valle del Cuña Pirú recuperarán sus tierras que la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) maneja desde 1992. Son 6.144 hectáreas donadas a la universidad bonaerense por la empresa Celulosa Argentina.

Pero la donación se hizo sin tener en cuenta que allí vivían desde épocas remotas unos 500 guaraníes. El acuerdo entre representantes de la UNLP y los guaraníes se realizó este miércoles en Posadas.

Como el conflicto fue judicializado, se aguarda ahora la decisión de la justicia que homologue el acuerdo firmado por el apoderado de la UNLP, Julio Mazotta, y el representante del Estado nacional, con los mbyá-guaraníes. También continúa un juicio contra el estado nacional por daños y perjuicios, entre otros temas.

Los caciques de Kapi`i Poty, Rubén Méndez, y de Ka`aguy Poty, Eliseo Chamorro, a su vez maestro de la escuela primaria, recordaron que fueron 12 años de reclamos. La posición de los guaraníes se fortaleció luego de la sanción de la reforma constitucional de 1994, donde se reconocen derechos de los pueblos originarios.

Eliseo Chamorro recordó a su suegro Salustiano González como uno de los luchadores, en declaraciones a Primera Edición. El maestro Chamorro dijo que la comunidad Ka’aguy Poty es la única que, además de escuela primaria, tiene secundaria. Son 111 chicos que asisten a la primaria y 50 en la secundaria.

Los líderes mbyá-guaraníes y el cacique Yvy Pytá, Damiano González, agradecieron a los abogados Julio García y Roxana Rivas y al Equipo Misiones de la Pastoral Aborigen (EMIPA), integrado por Vasco Baigorri y Kiki Ramírez. 

“En estos doce años de lucha el pueblo guaraní nunca perdió la esperanza que se llegue a este acuerdo, ahora esperamos que el juez no tarde tanto en homologar el acuerdo con la UNLP y ordene al Estado nacional hacer el título de propiedad”, indicó la cacique de Yvytu Pora, Juanita González.

En tanto, el cacique Ka’aguy Miri Rupa, Catri Duarte, recordó que su pueblo no está peleando por la tierra en sí misma, sino por la vida que rodea a la comunidad, “el bosque no es solo bosque, es parte de nuestra vida donde nos desarrollamos como pueblo, nuestra cultura y espiritualidad”.






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