La misionera Rita Schmit, acompañada por Julio, un hijo suyo de 30 años, llegó de regreso a Alemania y se reencontró con sus hijas pequeñas nacidas en ese país. Esuvieron separados más de 30 días a causa de la cuarentena y porque la mujer no consiguió pasaje para volver.

Rita Schmit con la menor de sus hijas en Frankfurt y el abrazo que se dieron apenas se reencontraron. (M}Familia Schmit gentileza)

Ella llegó a principios de año para ayudar a su padre enfermo, que vive en San Pedro, cayó la cuarentena y se canceló su vuelo. Los anteriores viajes fueron solo para pasajeros alemanes. Ella es residente y no pudo ser de la partida.

Rita Schmit su esposo Ibrahim en su pueblo alemán de Würtzburg, luego de una larga separación por el coronavirus. (Gentileza Rita Schmit)

Ahora el avión de Luthansa que unió Ezeiza con Frankfurt tuvo pasajes para otras nacionales y logró viajar. Tuvo el apoyo constante de la cónsul de Alemania en Eldorado, Renata Wachnitz. 

Desde San Pedro y Posadas, la misionera inició un viaje de 10.522 kilómetros a Frankfurt donde volverá a abrazar a sus hijas de 13 y 8 años y a su esposo Ibrahim. Una combi la dejó en Ezeiza donde abordó su vuelo.

En Alemania también vive otro de sus hijos, Enrique, un electricista matriculado de 23 años. Ella pasó los 73 días de cuarentena gestionando un viaje de regreso.

La mujer misionera radicada en Alemania pasó mucha angustia porque no pudo subir con otro hijo suyo, Julio (30) a ninguno de los anteriores 4 vuelos de repatriación de alemanes que Lufthansa hizo desde Ezeiza al país europeo.

"Somos 9 (nueve) pasajeros, 2 personas mayores, 2 de mediana edad y los restantes jóvenes. Todavía no entablamos charlas. El ambiente es muy reservado", contó casi en forma telegráfica cuando avanzaba en su viaje en Combi de Misiones a Ezeiza.

El viernes ya pudo abrazar a Rosita (13), Roxana (8) y Enrique (23), además de su esposo Ibrahim Kirbas. La mujer viajó con su hijo Julio, de 30 años, quien cobra una pensión de Anses por discapacidad. Aquí pudo solucionar sus problemas, dijo.

La ciudad donde vive Rita es Würtzburg, en Alemania, situada a 110 kilómetros de Frankfurt donde aterrizará el viernes su avión. Su familia irá a buscarla al aeropuerto de ese gran centro cultural e industrial alemán.

En San Pedro, quedó el padre de Rita aquejado por algunos males pero en general con buen estado de salud. El hombre vive solo en su casa porque el año pasado falleció su esposa y mamá de Rita. No tienen ahora otros parientes aquí.