Tomó un trago común, se descompuso y murió de forma sorpresiva: la campaña que inició su madre
Después de tomar un limoncello adulterado en una playa de Bali, tuvo un desenlace fatal.


La trágica muerte de Kirsty McKie marcó un antes y un después para todos los turistas que visitan el sudeste asiático. La mujer británica de 38 años bebió un limoncello adulterado, se descompuso y murió de forma sorpresiva mientras estaba con un amigo en una playa de Bali.

Lo que comenzó como una cena tranquila y un momento de disfrute, terminó en tragedia. Kirsty, que residía en la isla indonesia junto a su pareja, compartió la bebida sin sospechar que estaba contaminada con metanol, una sustancia química usada en productos industriales y peligrosamente presente en licores falsificados por su bajo costo. El impacto en su organismo fue inmediato: el veneno atacó su sistema nervioso central y causó daños irreparables en sus órganos vitales. A pesar de la atención médica, Kirsty falleció pocas horas después en el hospital.
La muerte de Kirsty reveló una problemática que afecta a miles de viajeros en el sudeste asiático, donde el mercado negro de bebidas alcohólicas utiliza botellas originales rellenas con mezclas letales. El metanol, al ser transparente y tener un aroma casi idéntico al etanol, es prácticamente indetectable a simple vista. Las etiquetas trucadas y botellas aparentemente selladas engañan incluso a los consumidores más precavidos.

El caso cobró notoriedad porque el amigo que acompañaba a Kirsty también se descompuso, pero logró sobrevivir. Durante meses, la familia de la víctima desconocía la causa de su muerte, hasta que un patólogo de Bali confirmó la intoxicación por metanol, tras analizar muestras conservadas en laboratorio. La madre de Kirsty, Margaret, de 66 años, relató que en la región es habitual que mafias rellenen botellas vacías originales usando maquinaria profesional, lo que dificulta distinguir entre una bebida segura y una mortal.
Impactada por la pérdida de su hija, Margaret McKie inició una campaña para advertir a los turistas sobre los riesgos de consumir bebidas alcohólicas en destinos como Indonesia, Laos y Tailandia. Destacó que ni siquiera recurrir a proveedores de hoteles y restaurantes de lujo es garantía absoluta, ya que las falsificaciones son cada vez más sofisticadas. Recomendó a los viajeros no tirar botellas originales sin antes romperlas y evitar tragos o cócteles en lugares desconocidos.

Margaret enfatizó que los síntomas de intoxicación por metanol pueden confundirse con una simple resaca, por lo que insistió en buscar ayuda médica ante cualquier reacción inusual tras beber alcohol. “No hay forma de saberlo. Le puede pasar a cualquiera”, advirtió en diálogo con medios británicos, recordando la importancia de la prevención y el autocuidado al viajar.