Qué es el “Súper RIGI” y por qué el Gobierno apuesta a atraer inversiones millonarias
La Cámara de Diputados aprobó el nuevo régimen que amplía beneficios fiscales y cambiarios para grandes proyectos. Ahora deberá debatirse en el Senado.


La Cámara de Diputados aprobó este miércoles el proyecto conocido como “Súper RIGI”, una iniciativa impulsada por el Gobierno nacional para ampliar el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones que había sido incorporado en la Ley Bases de 2024. La propuesta consiguió 130 votos afirmativos, 106 negativos y 7 abstenciones, y ahora pasará al Senado para intentar convertirse en ley.

El nuevo esquema apunta especialmente a industrias consideradas estratégicas y a proyectos de enorme escala económica, como los mega data centers vinculados a inteligencia artificial, minería, energía e infraestructura. La principal diferencia con el RIGI original es que eleva el piso mínimo de inversión y ofrece beneficios fiscales todavía más amplios para las empresas que desembarquen en el país.
El tema es tendencia, como lo muestra la plataforma Google Trends, donde durante las últimas horas crecieron las búsquedas sobre qué es el Súper RIGI, cuáles son sus beneficios y qué impacto podría tener en la economía argentina.

El proyecto establece que las compañías deberán invertir al menos 1.000 millones de dólares para acceder al nuevo régimen. En el RIGI vigente, el mínimo exigido es de 200 millones.
Además, propone una reducción importante en el Impuesto a las Ganancias. Mientras el régimen actual fija una alícuota del 25%, el Súper RIGI la baja al 15%. También acelera la liberación de divisas: las empresas podrán disponer libremente del 20% de sus dólares el primer año, del 40% el segundo y del 100% desde el tercero.
Otro punto clave es la eliminación inmediata de los derechos de exportación y la exención total de impuestos para importaciones vinculadas a esos proyectos, incluyendo insumos y bienes intermedios.
Desde el oficialismo sostienen que el objetivo es atraer inversiones internacionales de gran magnitud y posicionar a Argentina como un polo regional para industrias tecnológicas y energéticas.

Sin embargo, sectores de la oposición y economistas críticos cuestionan el alcance de los beneficios otorgados a las empresas y advierten sobre posibles pérdidas de recaudación para el Estado y las provincias.
También señalan que el régimen podría generar condiciones impositivas especiales para grandes compañías mientras otras industrias siguen afrontando una carga tributaria mucho más alta.

Según datos oficiales difundidos por el Ministerio de Economía, hasta el momento el RIGI aprobó 16 proyectos por casi 30 mil millones de dólares. La mayoría corresponde a minería, petróleo y gas, aunque también hay iniciativas energéticas y de infraestructura.
Además, existen otros 25 proyectos en evaluación que, en conjunto, representan inversiones estimadas en más de 111 mil millones de dólares. Provincias como San Juan, Catamarca, Salta y Mendoza aparecen entre las principales beneficiadas por este esquema.