Presidente de Paraguay renunció tras colapso bancario e inminente juicio político
Miles de ahorristas salieron a las calles con total incertidumbre sobre su dinero tras una serie de maniobras financieras que desataron un terremoto institucional.

El presidente de Paraguay, Santiago Peña, renunció el jueves en medio de una crisis bancaria y cuando la Cámara de Diputados se disponía a votar un juicio político en su contra.
Peña anunció su dimisión en un video publicado en X en el que afirmó que dejaba el cargo para preservar la estabilidad del país y sus instituciones democráticas.
“He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la presidencia de la república”, declaró Peña. “Estoy convencido de que ningún cargo puede estar por encima del bienestar del Paraguay”, agregó.
Peña ofreció disculpas, pero evitó asumir la responsabilidad por la crisis bancaria. “Quiero pedir disculpas al pueblo si en algún momento he fallado. Nunca fue mi intención defraudar la confianza que han depositado en mí”.
La renuncia se conoció cuando la Cámara de Diputados debatía someter a juicio político al presidente por presunto conflicto de intereses relacionado con Ueno Bank, una entidad bancaria digital con estrechos vínculos con el mandatario intervenida esta semana por el Banco Central por problemas de solvencia.
Peña, un economista de 47 años que trabajó en el Fondo Monetario Internacional, quedó envuelto en la crisis por sus vínculos con el banco y con los organismos encargados de supervisarlo.
Ocho ejecutivos y altos cargos de Ueno Bank han sido detenidos, entre ellos el presidente del banco Juan Manuel Gustale y Federico Miguel Vázquez, CEO de la entidad y socio comercial hasta recientemente de Peña.
Hasta septiembre dos cada tres paraguayos eran clientes de Ueno Bank, que además contaba con depósitos por unos 850 millones de dólares en fondos públicos de los cuales unos 380 millones corresponden al Instituto de Previsión Social, el fondo estatal de pensiones y salud de Paraguay.
El cese de las funciones de Ueno Bank generó una ola de pánico entre los paraguayos, que salieron a las calles de Asunción en diversas manifestaciones espontáneas. En algunas protestas se registraron incidentes entre los manifestantes y la policía.
De entidad financiera estrella a banco intervenido La agitación política dejó sin respuesta un interrogante mayor: ¿Cómo es posible que un banco vinculado al presidente —quien hasta el año pasado poseía una participación en la sociedad matriz de Ueno— haya crecido tan rápidamente en tamaño e importancia a pesar de las reiteradas advertencias sobre sus dudosas prácticas crediticias?
Para muchos paraguayos, la respuesta reside en la incómoda cercanía entre el Partido Colorado —que ha gobernado durante décadas—, los organismos reguladores y la élite empresarial; una debilidad que ha persistido incluso mientras una gestión económica estable y un rápido crecimiento convirtieron en los últimos años a Paraguay en un destino elegido por inversores internacionales.
“Santiago Peña y el Partido Colorado nos han robado todos nuestros ahorros”, afirmó Luis Pineda, uno de los manifestantes que marchó hacia el Congreso el miércoles. “Estamos hartos de 70 años de saqueo”.
Poco después de obtener su licencia bancaria en 2023, Ueno Bank se expandió rápidamente. La entidad financiera digital atrajo a clientes con generosas ofertas de reembolso en compras de supermercado, abrió más de 70 sucursales, patrocinó a la selección nacional de fútbol y colocó su nombre en el estadio principal del país.
Bajo el mandato de Peña, fondos públicos fluyeron hacia las arcas de Ueno Bank. Además, Peña nombró a Carlos Carvallo —presidente de Financiera Ueno, la predecesora de Ueno Bank— al frente del Banco Central, el organismo encargado de supervisar a dicha entidad digital.
Mientras los ahorros de los jubilados y otros fondos públicos se acumulaban en Ueno Bank, dentro del Banco Central crecía la preocupación. En junio, los inspectores detectaron un patrón de concesión de créditos de alto riesgo a personas vinculadas a la entidad, informó ABC Color, uno de los principales periódicos de Paraguay. Ueno Bank había otorgado grandes sumas a empresas relacionadas con sus propietarios, superando los límites legales y sin contar con garantías suficientes para cubrir las deudas en caso de impago. Tan solo en un día de septiembre de 2025, cerca de 39 millones de dólares fueron destinados a tres de estas empresas.
Peña restó importancia a las advertencias en repetidas ocasiones. El mes pasado salió en defensa de Ueno Bank y de la labor de supervisión del Banco Central y calificó las preocupaciones como una campaña de desprestigio destinada a alarmar a la opinión pública.
AP