Con la aprobación en tiempo récord de la reforma laboral, la Ley Penal Juvenil y el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, el gobierno de Javier Milei cerró una “semana dorada” en el Congreso: dominó la agenda con dos temas que apuntan al corazón de su electorado, fidelizó a aliados parlamentarios y desorientó a la oposición dura, que quedó sin capacidad de resistencia.
En el Senado, el clima cambió de forma drástica. El bloque oficialista pasó de tener apenas seis integrantes y ningún cuadro político a una tropa de 20 liderada por una figura todoterreno como la de Patricia Bullrich. La bancada pasó de “atajar penales” a aprobar en poco tiempo un nuevo régimen laboral en una Cámara históricamente dominada por el peronismo.
En el medio, el Gobierno tuvo que ceder: gobernadores, sindicatos, cámaras empresarias y bancos se llevaron sus respectivas porciones. Gestos que eran impensados para la Casa Rosada en aquella primera edición de la Ley Bases, o más cerca en el tiempo, en el debate del Presupuesto, donde la intransigencia oficial los llevó a perder la votación de un capítulo entero.
Bullrich se cargó al hombro la reforma laboral. Caminó los despachos, llevó adelante los “poroteos” y cumplió el rol de articuladora con la Casa Rosada que deja vacante la marginada vicepresidenta Victoria Villarruel. Como frutilla del postre, la líder del bloque buscó capitalizar el resultado con un video de calidad cinematográfica que la muestra como única artífice de la victoria.
En Diputados, el oficialismo llegó tranquilo a una sesión por primera vez en mucho tiempo. Martín Menem y Gabriel Bornoroni no tuvieron que transpirar para conseguir el quórum y llegaron cómodos a la votación de la Ley Penal Juvenil, donde también tuvieron que hacer concesiones. Aunque la versión final no conformó a todos, la cordobesa Laura Rodríguez Machado logró articular consensos desde su rol clave como presidenta de Legislación Penal.
La votación terminó con aplausos de pie de los libertarios hacia los palcos del recinto, donde esta vez no había funcionarios, sino familiares de víctimas del delito juvenil. La escena refrendó el pacto de La Libertad Avanza con un electorado que reclama dureza en materia de seguridad. Aunque la medida no parece reducirse al votante propio: encuestas recientes marcan entre un 70% y un 80% de apoyo transversal a bajar la edad de imputabilidad.
El Gobierno no solo logró tres triunfos significativos: en el camino también descolocó a la oposición. En el Senado, el peronismo liderado por José Mayans se quedó sin margen de maniobra y, aunque logró mantener la unidad en el voto negativo, tarde o temprano el interbloque sufrirá la partida de un puñado de senadores que responden a gobernadores aliados a Milei.
En Diputados, Unión por la Patria votó unánimemente en contra de la Ley Penal Juvenil, pero algunos diputados declararon estar a favor de bajar la edad punible. Y en el acuerdo Mercosur-UE, la división quedó totalmente expuesta: 47 votaron a favor, 38 en contra, 4 se abstuvieron y 4 se ausentaron. Hubo aplausos libertarios para el diputado y exfuncionario Agustín Rossi, uno de los que acompañó.
Con el peronismo desarticulado y la mayoría de los bloques provinciales en sintonía con Milei, parece haber poco margen para ofensivas opositoras como las que se repitieron a lo largo de todo 2025, cuando el oficialismo había perdido el control de la agenda. En el escenario actual, movidas como la derogación del polémico DNU que reformó la Ley de Inteligencia no terminan de ganar fuerza.
Lo que viene
Al término de la sesión de Diputados, el Salón de Honor se pobló de legisladores de La Libertad Avanza. Cena mediante, Menem filmó un video con su tropa entre aplausos y se lo envió por WhatsApp a Milei. “Estamos sacando leyes que fueron debatidas durante miles de horas en comisiones por muchos años. Esto va a seguir durante todo el período”, se entusiasmaron cerca del presidente de la Cámara.
El objetivo más inmediato es dictaminar la reforma laboral el próximo miércoles 18 a las 14, en un plenario exprés de las comisiones de Legislación del Trabajo y Presupuesto. Oficialismo y aliados ajustan la logística para trabajar post feriados de Carnaval y no descartan, en un plan ideal, sesionar al día siguiente. Si no hay margen, lo harán la semana siguiente.
En principio, los votos para aprobar el proyecto en general estarían garantizados, pero la incógnita es si el texto sufrirá cambios y volverá al Senado. ¿El PRO tensará la cuerda para incluir el artículo que habilitaba a pagar sueldos mediante billeteras virtuales? ¿Tendrá los votos suficientes el polémico Fondo de Asistencia Laboral que costeará las indemnizaciones?
Por lo pronto, Bullrich está en alerta y muy confiada de que tiene los votos para ratificar en el Senado la versión original del proyecto, si es necesario. “Que hagan todos los cambios que quieran; acá vamos a insistir”, se escuchó decir a la exministra mientras transcurría el debate la noche del miércoles.
En la Cámara alta habría sesión la última semana de extraordinarias (posiblemente el 26 de febrero) para aprobar el Régimen Penal Juvenil, el acuerdo Mercosur-UE, la nueva Ley de Glaciares y el pliego de Fernando Iglesias como embajador ante la Unión Europea. Junto con la reforma laboral, conforman todo el temario de extraordinarias, pero ahora podría ampliarse.
En efecto, el Gobierno evalúa incluir en la convocatoria una nueva ley de financiamiento universitario que reemplazaría a la que sancionó la oposición, tras una serie de negociaciones entre el secretario de Educación, Carlos Torrendell, el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Alvarez, y los rectores del Consejo Universitario Nacional (CIN).