Fuerte discurso de Milei en la ONU: criticó a la organización y reclamó por Malvinas

El presidente la calificó a su tarea como “inútil” al no poder hacer valer sus resoluciones. Defendió las medidas que tomó para hacer valer la soberanía de la Argentina sobre las islas.

Fuerte discurso de Milei en la ONU: criticó a la organización y reclamó por Malvinas
Javier Milei en la ONU (Presidencia)
23 de septiembre de 2026, 23:56

El presidente Javier Milei pronunció un duro discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), a la que calificó de institución “inútil” por no poder hacer valer sus resoluciones sobre la situación de las Islas Malvinas y llamó “casta de parásitos” a los funcionarios que la integran.

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El jefe de Estado utilizó el tiempo asignado para, apoyado en sus cuestionamientos al organismo, defender las últimas medidas que tomó la Argentina en pos de fortalecer la defensa de su soberanía sobre el territorio usurpado por Gran Bretaña.

Milei ratificó su alineamiento internacional con Estados Unidos e Israel y llamó a inversores a venir a la Argentina para aprovechar la oportunidad en materia energética que ofrece el yacimiento neuquino de Vaca Muerta.

En otro tramo de su alocución, el jefe de Estado subrayó la preponderancia que tendrá el desarrollo de la inteligencia artificial, sostuvo que Argentina está decidida a ponerse al frente de esta nueva tecnología y se pronunció en contra de cualquier tipo de regulación.

Sin exabruptos, pero lejos de un lenguaje diplomático, Milei arremetió desde sus primeras palabras contra la ONU al considerar que “se convirtió en una organización inútil que sólo sirve para alimentar una casta de parásitos, fatalmente arrogantes, disfrazados de burócratas bien intencionados”.

En esa línea, señaló que desde la organización “apañaron dictaduras sanguinarias y regímenes que lapidan mujeres en la calle. Votaron sistemáticamente en contra de Israel, mientras hacían silencio frente al terrorismo islámico y ante genocidios de cristianos en el África”.

Tras esta argumentación sentenció: “Y por si fuera poco, una organización que se propuso defender la soberanía territorial de sus miembros decidió mirar para el otro lado respecto a la situación de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”.

El presidente reiteró que para la Argentina “Malvinas es una causa nacional” y también “una prueba de la distancia que puede existir entre las palabras de las instituciones internacionales y la realidad sobre la que pretenden actuar”.

Milei recordó que hace 50 años la Asamblea aprobó la resolución 3149 que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras la disputa permanece abierta y “50 años después la situación no ha cambiado”.

En ese sentido subrayó el avance del proyecto Sea Lion de extracción de petróleo al norte de las islas y, como consecuencia, planteó: “¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos, pero impotente frente a la realidad?”.

Inmediatamente, Milei avanzó en un nuevo cuestionamiento al sostener que “no faltan palabras ni resoluciones, lo que falta es que tengan consecuencias porque una institución que no logra que su palabra pese sobre los hechos, pierde lo más importante: pierde su autoridad”.

En este contexto, el presidente remarcó que “Malvinas no es solamente una cuestión entre la Argentina y el Reino Unido” porque “también plantea una pregunta acerca de la capacidad de esta organización para hacer valer sus propias resoluciones”.

El primer mandatario recalcó que la posición de su gobierno es avanzar en una “defensa pacífica, práctica y efectiva”.

Asimismo, al invitar a los capitales globales a participar del desarrollo energético en yacimientos como Vaca Muerta, fijó una condición estricta: "No seremos indiferentes frente a quienes exploten recursos bajo ocupación externa ilegal", advirtiendo que la Argentina "no se va a sentar a esperar a que la ONU esté a la altura de su mandato; va a tomar cartas en el asunto".

En materia geopolítica, ratificó la alianza estratégica con Estados Unidos e Israel. "Nos alineamos sin ambigüedades con Occidente. Repudiamos los ataques del régimen iraní al Estado de Israel y declaramos organización terrorista a la Guardia Revolucionaria iraní", resumió.

Por otra parte, “cuestionó la efectividad de la Agenda 2030 y adelantó que la futura Agenda 2045 está destinada al fracaso”.

También aprovechó la oportunidad para cuestionar el accionar de la ONU y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) durante la pandemia, al que catalogó como un "experimento global de control social disfrazado de ciencia".

En otro orden, el mandatario reflexionó sobre el surgimiento de la inteligencia artificial, advirtiendo contra la tentación burocrática de infundir miedo ante las transformaciones tecnológicas.

Recordó que hitos como la imprenta, la máquina de vapor, la electricidad e internet siempre estuvieron acompañados por narrativas de catástrofe laboral y social, las cuales suelen ser utilizadas por los gobiernos para regular, frenar la innovación y expandir el control estatal sobre la ciudadanía.

A través de un ejercicio argumentativo, el mandatario ridiculizó las posturas pesimistas sobre el desempleo tecnológico masivo.

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“A modo de ejemplo, al momento de la llegada de la revolución industrial en el mundo habitaban unos 800 millones de seres humanos. A su vez, si en línea con los luditas y pesimistas de siempre, como esta casa, en el mejor de los casos el empleo se hubiera mantenido constante dado que hoy la población se ha multiplicado por más de 10 veces, entonces según estas hipótesis disparatadas la tasa de desempleo en el mundo sería de un 90%”.

Milei alentó a observar a la Argentina como una tierra de nuevas oportunidades al remarcar que “tenemos la energía que el mundo necesitará, alimentos, minerales críticos, talento humano, el Atlántico Sur y somos una puerta natural hacia la Antártida”.