Tras manifestar diferencias sustantivas con decisiones clave del Gobierno nacional, la senadora Patricia Bullrich se mostró junto a la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, para desalentar rumores rupturistas y negó una fractura dentro del bloque oficialista en la Cámara Alta.

Tras un fuerte gesto de autonomía, Bullrich ofreció a Milei su renuncia como jefa del bloque
Luego de que durante su visita a Mendoza trascendiera que le había presentado su renuncia al presidente, Javier Milei, por su disidencia en relación al pliego de la jueza, María Verónica Michelli, Bullrich enfrentó a la prensa y dijo que seguirá trabajando en las filas libertarias.
La senadora fue abordada por la prensa al ingresar al Palacio Legislativo y allí intentó desactivar especulaciones, pero sin dejar de marcar su posición.
“No hay riesgo de fractura”, afirmó Bullrich al ser consultada sobre lo que sucederá en el bloque libertario tras comunicar su decisión de no votar a favor de retirar el pliego de la jueza Michelli.
“El bloque está consolidado en las ideas y tiene un trabajo de unidad muy claro”, enfatizó.
En ese cara a cara con periodistas, Bullrich recordó que se “votó todo lo que el Ejecutivo envió y este jueves vamos a tener una sesión muy importante. Además no vamos a parar por el Mundial porque tenemos más temas importantes que discutir”. Así la senadora mandó un mensaje claro: que durante su gestión la Casa Rosada logró pasar las leyes que le habían pedido y que aún es importante en la estructura. Y, de cara al futuro, agregó: “El Gobierno necesita proyectos y los vamos a seguir trabajando uno por uno”.
Respecto de la discusión por el pliego de los jueces que impulsa el mileísmo, destacó que, luego de la “irregularidad” de años anteriores donde un “presidente ponía pliegos y otros lo sacaba”, la actual administración decidió “hacer una revolución en la justicia” y en ese contexto señaló que el volumen de las designaciones “ha traído algún problema”.
Con relación a su postura crítica al retiro del pliego de la jueza, Michelli fue tajante: “Yo lo dije con claridad y punto y aparte. El presidente lo sabe”.
Luego, para intentar bajar el tono a la confrontación, pero sin dejar de marcar su diferencia, se apoyó en una declaración partidaria de La Libertad Avanza en la que se aclaró que “en el marco de los acuerdos importantes que tiene nuestro proyecto, las divergencias son parte de la vida política”.
Tras culminar su trabajo en el Senado, donde se postergó la decisión sobre Michelli, Bullrich visitó la Casa Rosada para reunirse con Karina Milei.
“Reunión con Karina, trabajando siempre juntas por las transformaciones que lidera el Presidente”, posteó Bullrich junto a la fotografía. En el Gobierno ensayan distintas posturas ante un escenario político que saben que ya no será el mismo.
“Y bueno, es Patricia”, fue la frase con la que algunos integrantes del círculo íntimo del presidente intentaron interpretar los últimos movimientos de la exministra de Seguridad, un concepto tan escueto como débil para seguir construyendo una relación que afiance el proyecto.
Si bien Bullrich dijo que seguirá trabajando dentro de La Libertad Avanza por la reelección de Milei, el valor de su palabra está degradado dentro de las filas libertarias.
El temor pasa por los próximos condicionamientos que puede plantear para mantenerse dentro del espacio acatando los lineamientos de sus fundadores.
Una opción sería su salida a la jefatura de la Ciudad de Buenos Aires, pero dentro del mileísmo saben que podría ser una jugada que termine encumbrándola.
El desmarque de Bullrich también tiene su impacto dentro de la eterna pelea entre el sector que lidera Karina Milei y el que comanda Santiago Caputo.
Al momento, el accionar de Bullrich es más desafiante con las decisiones de la hermana del presidente (Adorni y el pliego de los jueces). Desde el otro bando solo observan, pero están atentos porque saben que el reparto más tarde o más temprano los puede incluir.
La profundidad de la disputa podrá percibirse en las próximas reuniones de Gabinete y de Mesa Política, ambas aún sin fechas confirmadas. Al momento, la intención sería que la senadora continúe ocupando el mismo lugar, pero la situación puede cambiar en los próximos días si el conflicto se agudiza. Cabe recordar que fue la apuntada por la filtración por la que se supo el respaldo incondicional que Milei le dio a Adorni, incluso frenando una embestida de la propia Bullrich.

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Al crispado clima interno se sumó un nuevo desafío de la vicepresidenta, Victoria Villarruel, quien recibió en su despacho a la jueza Michelli, en un respaldo político e institucional a su designación.
De esta forma, el Gobierno tiene abierta una serie de conflictos políticos de distinta intensidad que impactan en su imagen y capacidad de gestión: al distanciamiento con Villarruel se suma que Adorni aún no esclareció su situación y demora la presentación de su declaración jurada; su principal ariete en el Senado marca diferencias y amenaza con expandir su grado de independencia, y la designación de jueces provocó una división entre sectores que solían responderle incondicionalmente.
Aunque lo niegue en público, el ministro de Economía, Luis Caputo, sabe que la política influye en las expectativas y que la falta de cohesión y rumbo consolidado demora decisiones de inversión.
De allí el esfuerzo por querer instalar la sensación de que Milei será reelecto, intentando minimizar las diferencias internas.
