“Tu viejo me tocó”: el crudo testimonio que complica al empresario acusado de abusar de alumnos en el Palermo Chico
Los testimonios de los 10 adolescentes ante la Justicia coinciden en un patrón de captación que incluía pagos en efectivo, bebidas y contactos físicos.
Denuncian a un padre por un presunto abuso a menores de un colegio.(Captura)
Habrá que aguardar hasta la segunda quincena de febrero para que haya novedades en la causa que tiene como imputado a Marcelo Porcel, el empresario acusado de presuntos abusos contra compañeros de colegio de sus hijos en Palermo Chico, hechos que habrían ocurrido entre 2022 y 2024. Para ese momento se espera que estén listos los peritajes psicológicos correspondientes a los últimos tres chicos que declararon la semana pasada en Cámara Gesell, evaluaciones que no pudieron completarse. Entre los motivos, se indicó que la perito de parte del acusado no estuvo presente en uno de los casos debido a una “confusión” en la notificación.
Denuncian a un padre por un presunto abuso a menores de un colegio.(Captura)
En paralelo, Infobae accedió a nuevos detalles del expediente que llevan adelante el fiscal Pablo Turano, de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°1, y el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°50, a cargo de Carlos Bruniard. La causa ya reúne diez víctimas, aunque hay nueve familias querellantes, ya que dos de los chicos son hermanos. Todos cuentan con el patrocinio del abogado Pablo Hawlena Gianotti, mientras que Porcel es defendido por Roberto Rallin.
El macabro relato de los jóvenes
En ese contexto, un elemento que llamó la atención de las fuentes consultadas tras las últimas tres declaraciones fue la coincidencia en los testimonios: “Todos los chicos tuvieron el mismo relato genérico. Hablaron del dinero y del alcohol y de los masajes en las piernas, en donde hubo un rozamiento de un testículo”.
De acuerdo con informantes cercanos al expediente, uno de los testimonios clave se centró en un contacto físico específico. La fuente detalló: “Dijo que creyó que, cuando subió la mano y lo tocó, no fue con intención, y que a los meses lo vio y, por la mirada, se dio cuenta de que el roce no fue casual”. Asimismo, se subrayó que otro de los adolescentes mencionó haberle relatado a su propio padre que el acusado le practicaba masajes, “sin respuesta del progenitor ante esto”, según precisó el informante.
Denuncian a un padre por un presunto abuso a menores de un colegio.(Captura)
Previamente, trascendió que las tres víctimas que brindaron su declaración coincidieron en una frase intimidatoria del imputado: “Me gustan los pibes que saben cuándo callarse”. La hipótesis principal apunta a una metodología basada en ganarse la confianza tanto de los menores como de su entorno familiar.
La acusación formal contra Porcel surgió en julio de 2024. Se lo señala por trasladar a los jóvenes a su residencia en la calle Godoy Cruz y a su despacho en la Avenida del Libertador (Retiro), sitios donde realizaba diversos eventos sociales.
Según las declaraciones de los damnificados, en esas jornadas el adulto:
Suministraba bebidas alcohólicas.
Promovía apuestas virtuales y juegos de azar.
Entregaba dinero (efectivo o transferencias) como premio por cumplir ciertos retos.
Este último punto fue el detonante para que una de las familias descubriera la situación: “Lo vieron sacar involuntariamente una billetera llena de plata del bolsillo del pantalón y le preguntaron dónde había conseguido ese dinero y les contó todo”. Ese hallazgo rompió el pacto de silencio que el empresario presuntamente exigía a los chicos.
Si bien la entrega de dinero o alcohol no configuran un delito por sí mismos, los relatos sobre contactos físicos impulsaron la imputación por abuso. Una de las fuentes consultadas por Infobae relató una escena ocurrida en la vivienda del acusado.
“Uno de los chicos contó que estaban en uno de los dormitorios del departamento principal de Porcel, prestos para irse a dormir y en calzoncillos, cuando entró el padre de su amigo, apagó la luz y comenzó a hacerle masajes a otro chico. Cuando se fue, el chico que había sido masajeado le dijo al hijo del empresario: 'Che, tu viejo me tocó’”.
El fiscal Turano le imputa a Porcel los cargos de:
Abuso sexual gravemente ultrajante (por la cantidad de víctimas).
Corrupción de menores agravada.
Producción de material de explotación sexual infantil (imágenes de menores con fines sexuales).
Aunque el empresario todavía no ha prestado declaración indagatoria, el juez Bruniard dictó una orden de restricción de 300 metros que le impide acercarse a las víctimas, a la institución educativa Palermo Chico y al club GEBA. Durante los allanamientos a sus bienes, la justicia incautó dispositivos electrónicos donde se hallaron fotografías de menores con escasa vestimenta, algunas de las cuales ya fueron identificadas por los denunciantes y sus familias.