El relato de una chica que denunció a su exnovia por tenerla cautiva y torturarla: "Me quemó con una plancha"
Una joven relató el infierno que vivió junto a su exnovia, quien hace unos meses comenzó a hacerle escenas de celos hasta llegar a una infernal escalada de violencia.

Una joven contó el infierno que vivió junto a su expareja, otra mujer que hace 7 meses comenzó con un comportamiento violento que llegó al límite: la mantuvo cautiva y la torturaba.

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La víctima, de nombre Yamila, dialogó con Crónica y contó cómo su pareja, K. Romero, excompañera militar de su hermano la maltrató durante meses.
La chica contó que lo que inició como una relación confiable cambió en cuestión de meses. Así, terminó viviendo un calvario de manipulación, celos y aislamiento. La escalada de violencia llegó hasta agresiones físicas que incluyeron quemaduras de segundo grado en el pecho con una plancha.
Estremecedor relato: su novia la mantuvo cautiva y la torturaba pic.twitter.com/6WcGOCEAlw
— Vía País (@ViaBsAscomar) October 7, 2026
La conoció porque era compañera en el Ejército de uno de sus hermanos. Se contactaron por Instagram y lo que comenzó en una amistad terminó en romance. "Mi hermano nunca me comentó nada malo de ella. No había nada raro, nada que le diera mala espina", asegura la joven.
"No había nada que me hiciera sospechar. Hasta noviembre, que empezaron los insultos, la primera cachetada. Le molestaba que me justara con mi familia. Mi familia es muy unida y siempre estamos juntos. A ella eso no le gustaba", señaló.
Violencia extrema
El sometimiento llegó hasta el límite en que la agresora le quitó sus cuentas, celular y redes para controlar su vida y amenazar a sus hermanos menores.
La violencia trepó al límite cuando Yamila fue secuestrada, atada con alambres de púa y atacada a martillazos y destornillazos, logrando huir milagrosamente antes de que el ataque resultara fatal.
Además, la familia de la joven denunció que la acusada utilizaba diagnósticos de salud mental para eludir a la Justicia. Tras el secuestro de los elementos de tortura por parte de los peritos, la víctima y su entorno exigen el inmediato encarcelamiento de la agresora y el cese de la impunidad.
