Se concretó la entrega del 1° Premio Nacional de Poesía que tuvo en esta oportunidad como lema la figura de Eva Perón.


El viernes 26 de Julio en el salón del Honorable Concejo Deliberante de Tres Lomas, se concretó la entrega del Primer Premio Nacional de Poesía que tuvo en esta oportunidad como lema la figura de Eva Perón por el motivo de cumplirse un nuevo aniversario de su fallecimiento.

El concurso estuvo organizado por la Municipalidad y el HCD de esa ciudad. Esa misma noche se dio a conocer las obras seleccionadas como finalistas y el lugar que le correspondía a cada poesía, obteniendo el escritor de nuestra ciudad el segundo premio por su trabajo “Dicen de la querida Evita”.

El jurado estuvo integrado por los escritores María De Valerio, Maribel Adema, Mario Barrios y los concejales Olga Acquaroli y Estela Acosta.

El primer premio correspondió a María Natalia Slobodianuk por su poema “Sigo aquí” y se otorgaron otros premios y menciones que mostraron claramente el éxito obtenido en este concurso literario tanto por la cantidad como la calidad de las obras presentadas.

El escritor Rafael Restaino

Luego se celebró en el Palacio Municipal un lunch donde intercambiaron opiniones escritores, docentes y políticos de la región.

Dicen de la querida Evita

“Dicen de ella muchas cosas, pero siempre dirán poco”. 

Rafael Sedda

Dicen que nadie tuvo la boca tan hermosa De donde escaparon verdades que dolieron Porque muchas veces fueron cuchillos afilados.

Dicen que nadie tuvo los ojos tan dulces y tan vivos (Algunos aseguran que había fuego en ellos Un fuego que vencía las penumbras).

Dicen que era una estrella nimbada de ternura Una luz intensa, una ilusión pura Y que su nombre era el reflejo de ensueños y de ideales.

Dicen que nunca nadie tuvo las manos Tan preparadas para la caricia y la sanación.

Y que nunca nadie en este gran Argentina Ni siquiera a lo ancho y a lo largo de la gigantesca América Tuvo el corazón tan al desnudo Tan en carne viva.

Para que el pueblo de la Patria Los humildes de siempre, los trabajadores de siempre Lo pudieran beber hasta saciarse y alimentarse para siempre de su sangre.





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