Entrenar con sentido: la mirada integral de la actividad física que impulsan Alexis Foletto e Ignacio Almirón
Desde la superación personal y la pasión por el movimiento hasta el trabajo interdisciplinario y la adaptación a cada etapa de la vida, Alexis Foletto e Ignacio Almirón reflexionan sobre cómo cambió el entrenamiento y hacia dónde se dirige. Ambos desarrollan su actividad profesional en Evoxx, un centro de entrenamiento de Paraná que promueve una mirada integral de la actividad física, la salud y el bienestar.
Ingnacio Almirón. Licenciado en Alto Rendimiento Deportivo y profesor de Educación Física junto a Alexis Foletto, Licenciado en Educación Física.(Via País Paraná.)
Para Alexis Foletto, la exigencia no es el eje central del entrenamiento. “Más que exigencia, lo pienso como superación”, explica. En ese camino, la dedicación y la pasión aparecen como factores determinantes, especialmente cuando se comparte un proyecto con colegas que tienen una visión común.
Foletto destaca la importancia de rodearse de personas que potencien ese proceso. En ese sentido, subraya el valor del trabajo conjunto con Ignacio Almirón, a quien reconoce por su capacidad de sacar lo mejor de los demás y fortalecer los espacios donde se desempeña.
Ingnacio Almirón. Licenciado en Alto Rendimiento Deportivo y profesor de Educación Física.(Via País Paraná.)
Moverse también es salud
Almirón remarca que el entrenamiento es importante para todas las personas, no solo desde el rendimiento deportivo. “A veces creemos que la exigencia es lo central, pero muchas veces el simple hecho de moverse y compartir un espacio con otros ya es clave”, señala.
En ese contexto, la mirada profesional resulta fundamental, sobre todo cuando existen antecedentes de lesiones o patologías. “El trabajo interdisciplinario —o transdisciplinario— permite dar un abordaje correcto a lo que cada persona necesita”, afirma.
El cambio de paradigma después de la pandemia
Ambos coinciden en que la post pandemia marcó un antes y un después en la forma de entender la actividad física. Foletto observa que muchas personas comenzaron a vincular el movimiento no solo con el deporte, sino con la salud integral y el bienestar.
“El desafío no es solo levantar más peso o bajar kilos, sino superarse en el juego, saltar más, moverse mejor y pasarla bien entrenando”, explica. Esa búsqueda de disfrute es clave para sostener la actividad en el tiempo.
Entrenamientos personalizados y escucha activa
Uno de los puntos centrales del enfoque que impulsan es la individualización del entrenamiento. Cada persona llega con objetivos distintos: rendimiento, salud o estética. Sin embargo, muchas veces esos objetivos están atravesados por cuestiones posturales, emocionales o de salud general.
Alexis Foletto, Licenciado en Educación Física.(Via País Paraná.)
“Escuchamos cómo está la persona y hacia dónde quiere ir. A partir de eso definimos la mejor forma de acompañarla, siempre priorizando el cuidado”, explica Foletto. El vínculo de confianza entre alumno y profesor aparece como un elemento central para lograr avances sostenidos.
Cuerpo, mente y emoción
El entrenamiento no se limita a lo físico. La dimensión emocional también forma parte del proceso. “La emoción influye en cómo entrenamos y también en la vida cotidiana”, señala Foletto. Por eso, los planes no son rígidos: se adaptan según el estado físico, emocional y el contexto diario de cada persona.
Factores como el descanso, el estrés laboral, el tiempo disponible o incluso una molestia puntual obligan a ajustar la planificación. “Acompañar ese proceso es tan importante como el ejercicio en sí”, coinciden.
La evolución del entrenamiento y el foco en la fuerza
Ambos profesionales destacan cómo evolucionó el entrenamiento en las últimas décadas: del fisicoculturismo y los métodos tradicionales a propuestas más funcionales, donde la fuerza, la movilidad y la flexibilidad ganaron protagonismo.
“La tendencia hoy es entrenar fuerza y movilidad, porque con los años se pierden ambas y son claves para la calidad de vida”, explica Foletto. Ese enfoque se aplica tanto en adultos como en niños y adolescentes, siempre respetando los procesos individuales.
Formación temprana y calidad de vida a largo plazo
Desde su experiencia en clubes y espacios de entrenamientoo, Foletto sostiene que educar motrizmente desde edades tempranas es fundamental. “No se trata de cargas ni de kilos, sino de aprender a moverse”, aclara.
Con alumnos que van desde los 11 hasta más de 80 años, el objetivo es claro: que la calidad de vida se sostenga el mayor tiempo posible. “Cuanto antes se empieza, más herramientas tiene la persona para desarrollarse en el tiempo”, resume.
Un centro integral como horizonte
Pensando en el futuro, ambos proyectan un espacio integral donde entrenamiento, salud, nutrición, prevención y recuperación convivan en un mismo lugar. “Que la persona sepa que puede resolver todo en un solo espacio y sentirse acompañada”, señala Foletto.
Almirón coincide y agrega que el norte es claro: más personas moviéndose, disfrutando de la actividad física y construyendo salud de manera sostenida.