La ciencia argentina en riesgo: un exrector de la UNL advierte sobre el vaciamiento del CONICET
Enrique Mammarella, exrector de la Universidad Nacional del Litoral e investigador del CONICET, analizó la evolución del sistema científico argentino entre 2023 y 2025. Advirtió sobre la caída de becarios, la reducción del número de investigadores jóvenes y el impacto del ajuste presupuestario en el futuro de la investigación nacional.

El sistema científico argentino atraviesa un escenario que genera preocupación por su sostenibilidad a largo plazo. Así lo planteó Enrique J. Mammarella, exrector de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), quien realizó un análisis de las estadísticas oficiales del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) correspondientes al período 2023-2025.
En un artículo de opinión, el especialista advirtió que el principal problema ya no se limita a la disponibilidad de recursos económicos, sino que compromete la formación, permanencia y renovación de los profesionales que sostienen la investigación científica en Argentina.

"Hay una diferencia sustancial entre recortar una partida presupuestaria y desmantelar un sistema", sostuvo Mammarella, al señalar que recuperar el financiamiento puede depender de una decisión legislativa, mientras que reconstruir equipos de investigación y formar científicos requiere décadas de trabajo.
Los números que preocupan: menos becarios y menos investigadores jóvenes

A partir de la información publicada en el portal estadístico del CONICET, Mammarella identificó una disminución significativa en distintos niveles de la carrera científica.
Entre 2023 y 2025, la cantidad de becarios doctorales pasó de 8.479 a 7.584, una reducción del 10,6%. Estos profesionales constituyen la primera etapa de formación de quienes aspiran a desarrollar una carrera en investigación.
La situación también alcanza a los becarios posdoctorales, cuyo número descendió de 2.426 a 2.054, lo que representa una caída del 15,3%.
Sin embargo, uno de los indicadores más preocupantes aparece entre los investigadores de carrera menores de 40 años. Según el análisis, este segmento pasó de 2.043 a 1.256 profesionales, una disminución del 38,5% en apenas dos años.
En contrapartida, las franjas de investigadores de mayor edad registraron incrementos. El grupo de 50 a 59 años aumentó un 18,6%, mientras que el de mayores de 60 años creció un 5,8%.
Para Mammarella, estos datos reflejan un problema estructural: disminuye el ingreso de jóvenes científicos mientras aumenta proporcionalmente la presencia de investigadores de mayor edad, poniendo en riesgo el recambio generacional.
La reducción también alcanza al personal técnico y administrativo, indispensable para el funcionamiento de laboratorios, centros de investigación y equipamiento especializado.
El impacto del ajuste presupuestario
El exrector de la UNL vinculó esta evolución con el deterioro de las condiciones de financiamiento del sector científico y tecnológico.
De acuerdo con los relevamientos citados en su análisis, el presupuesto destinado a Ciencia y Técnica acumuló una contracción real superior al 43% desde 2023, mientras que los salarios de trabajadores del CONICET y de otros escalafones vinculados al sector experimentaron pérdidas de poder adquisitivo superiores al 30%.
A este escenario se suman las dificultades para acceder a financiamiento de proyectos, adquirir insumos y equipamiento, y consultar publicaciones científicas internacionales.
Mammarella también destacó la disminución de las becas otorgadas anualmente: las doctorales pasaron de 1.300 a 1.000 y las posdoctorales, de 800 a 500.
Desde su perspectiva, existe una relación directa entre el deterioro presupuestario y la disminución de profesionales que ingresan y permanecen dentro del sistema.
La formación de científicos requiere entre 10 y 15 años
Uno de los aspectos centrales del análisis es el tiempo necesario para construir conocimiento científico y consolidar equipos de investigación.
A diferencia de otras actividades, la ciencia necesita procesos continuos de formación, experimentación y desarrollo que no pueden interrumpirse sin consecuencias.
Mammarella recordó que formar un investigador desde su etapa universitaria hasta alcanzar la madurez científica puede demandar entre diez y quince años.
En ese sentido, advirtió que la discontinuidad de proyectos, la pérdida de profesionales y la emigración de investigadores altamente capacitados pueden generar consecuencias difíciles de revertir, incluso si en el futuro se recuperan los niveles de inversión.
Inteligencia artificial, educación y fuga de talentos
El especialista también identificó otros desafíos que podrían profundizar la situación del sistema científico argentino.
Entre ellos mencionó la disminución demográfica, que impactará progresivamente en la cantidad de jóvenes que ingresen a la educación superior, y la creciente preferencia por trayectorias formativas más cortas frente a carreras universitarias y posgrados de larga duración.
Además, planteó la necesidad de incorporar la inteligencia artificial a los procesos educativos con criterios pedagógicos claros, evitando que su utilización debilite capacidades fundamentales para la investigación, como el pensamiento crítico, el rigor metodológico y la resolución de problemas complejos.
A estos factores se suman las diferencias salariales con otros países, la escasa inversión privada en investigación y desarrollo y la falta de continuidad de proyectos, condiciones que pueden favorecer la migración de científicos argentinos hacia el exterior.
Una advertencia sobre el futuro de la ciencia argentina
Para el exrector de la UNL, la combinación de menor financiamiento, reducción de becas y pérdida de investigadores jóvenes representa una amenaza que va más allá de la coyuntura económica.
El riesgo, según su interpretación, es que Argentina pierda progresivamente la capacidad de sostener sus equipos de investigación y de formar nuevas generaciones de científicos.
En el cierre de su análisis, Mammarella sintetizó su preocupación con una definición contundente:
"La ciencia argentina no se está achicando de manera pareja. Se está vaciando por la base y envejeciendo por arriba".
Una advertencia que pone en discusión no solamente los recursos destinados a la investigación, sino también el lugar que ocuparán la ciencia, la tecnología y la producción de conocimiento en el desarrollo futuro del país.
Quién es Enrique Mammarella
Enrique J. Mammarella es doctor en Ingeniería Química y fue rector de la Universidad Nacional del Litoral (UNL). Actualmente se desempeña como investigador independiente del CONICET, con especialización en desarrollo de bioprocesos y transferencia de tecnología.
Esta nota fue elaborada a partir de un artículo de opinión de Enrique J. Mammarella y de las estadísticas del CONICET citadas por el autor. Las interpretaciones sobre las causas y consecuencias de la evolución del sistema científico corresponden al especialista.