Comentó que el entrenador las llevaba a confesar con un cura por los "hechos sexuales" y que algunos fueron en el club de Paraná.


“Teníamos una relación de mucha confianza“, dijo una de las amigas de las chicas que denunciaron a por abuso sexual al entrenador de hockey sobre patines del Club Atlético Talleres de Paraná, José Alves Pinherio. Además dio detalles sobre la personalidad del DT, donde se producían los abusos. Un cura está en el medio de la denuncia. 

Evangelina, habló en C5N, y señaló que decidieron ser las voces de las compañeras que denunciaron estos episodios. La joven comentó que Alves Pinherio era seminarista y “tenía un vinculo muy fuerte con la Iglesia”. El conocimiento que este hombre manejaba “despertaba mucha admiración” en sus dirigidas. 

Además señaló que compartían muchas horas y viajes juntos, pero que recién “hoy uno empieza a atar cabos y entender que utilizaba ese discurso para generar admiración y que tuviésemos confianza con él”. 

El entrenador fue apartado de su cargo y pesa en su contra una restricción de acercamiento a las dos víctimas que formalizaron la denuncia. Si bien los abusos se produjeron hace aproximadamente 10 años, afirman que “se decide denunciar para que no le pase nunca mas a nadie”.

La mayoría no se sorprende que haya pasado algo así por su forma de hablar con sus equipos”, comentó Evangelina y detalló: “El hablaba constantemente de cuestiones sexuales, durante los entrenamientos incluso […] Siempre nos dijo que podíamos confiar en él si teníamos alguna duda sobre cuestiones sexuales“.

Además, la joven que también fue alumna del acusado comentó que este estudiaba psicología y que les hacía test constantemente por lo que analizaba en profundidad a sus víctimas. Pero Alves Pinherio dirigió varios clubes por lo que desde Paraná están en comunicación con chicas de otros equipos para que denuncien si fueron víctimas y sientan que están contenidas.

En medio de su relato, la joven contó que una de las víctimas detalló en su denuncia que el entrenador la mandaba a confesarse por lo que estaba haciendo. “Él le trasladaba la culpa a ella, que las cosas que sucedían era culpa de ella no de él”, contó.

Al mismo tiempo detalló que las confesiones se realizaban siempre en la misma Iglesia y con el mismo cura, que ya habría fallecido. “Él la llevaba cuando terminaba la misa con el mismo sacerdote para que confesara los hechos sexuales“, precisó y contó que “el cura era muy cercano a la familia, conocía a su esposa e hijos” pero no puede afirmar que este supiera de los abusos.

Consultada sobre el lugar en el que ocurrían los abusos, Evangelina detalló que algunos fueron “en un cuarto en el que teníamos los materiales de deporte” en el mismo club, “pero la mayoría pasaron en su casa donde el tenía su taller para elaborar elementos para el hockey”.

Siento mucha culpa, por no haberme dado cuenta de que a mis amigas les estaba pasando esto”, dijo con la voz quebrada. 






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