Todo fue 1.000 años antes de la llegada de los españoles a Mendoza. Así se desprende de las primeras conclusiones que rescató el equipo de científicos del Conicet, Museo de Historia Natural de San Rafael y UTN.


El sitio arqueológico conocido como El Indígeno, ubicado en una de las nacientes del río Diamante tiene mucha más información de la que imaginaban.

Ubicación del Río Diamante, Mendoza.

De esta forma aumentó su valor histórico con las primeras conclusiones que se trajo el equipo de científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), del Museo de Historia Natural de San Rafael y de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). 

Las primeras investigaciones en El Indígeno, ubicado a 3.400 metros sobre el nivel del mar, en plena Cordillera de los Andes, fueron realizadas en la década de los 70 por integrantes del Club Andino Pehuenche encabezados por Héctor “Tito” Lagiglia, pionero de la arqueología del Sur mendocino y fundador del Museo de Historia Natural de San Rafael.

Gustavo Neme, uno de los miembros del equipo, ofreció detalles a FM Vos -91.5- sobre el sitio histórico, que  habría sido un territorio de aparente intercambio comercial con pueblos del otro lado de la cordillera. Todo esto fue 1.000 años antes de la llegada de los españoles a Mendoza.

Junto a las pircas, donde probablemente se refugiaban del viento y la nieve, se hallaron diversos elementos de cerámica, semillas carbonizadas de plantas silvestres.

“Lo que podemos decir hasta ahora, porque recién empiezan los trabajos de investigación en el laboratorio, es que este había sido caracterizado por tener 120 estructuras y hoy podemos decir que son unas 200. Pudimos fotografiar toda la vega y con dron todo el sitio. Además se encontraron otros cinco sitios similares, pero con menor tamaño”, comentó Neme.

Sobre las pircas, explicó que “son estructuras simples, semicirculares, de unos cuatro metros de diámetro, que constituían refugios. El uso que han tenido es similar al que le dan los puesteros hoy para hacer el fuego, que no se apague y protegerse de las inclemencias climáticas”.

Junto a las pircas, donde probablemente se refugiaban del viento y la nieve, se hallaron diversos elementos de cerámica, semillas carbonizadas de plantas silvestres y domésticas, como así también huesos de animales que seguramente consumían. En su gran mayoría se trata de huesos de guanacos.

Además, Neme aseguró que la población no eran Puelches. “Son muy antiguos para ser considerados Puelches, no sabemos quiénes eran porque no hay registros de su lengua. Los Puelches son los grupos que los españoles conocieron cuando llegan a Mendoza, la ocupación de “El Indígeno” empezó mil años antes y las características de su registro arqueológico, tanto su cerámica como sus puntas de proyectil, nos indican que no se trataría de grupos Puelches, que muy probablemente no existían todavía como tales”.

Fuente: Fm Vos – Diario de San Rafael – Diario Uno






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