Los gritos fueron tan fuertes que decidieron enviarlo nuevamente al penal. El israelí está acusado de matar a su madre y a su tía.


La Cámara de Apelaciones de Mendoza hizo lugar ayer a todos los planteos de la defensa de Gil Pereg, el hombre detenido como acusado de matar a su madre y a su tía israelíes.

Concretamente, avaló la presentación de los psicólogos y psiquiatras que examinaron al acusado, como así también el psicólogo de parte; además de 3 médicos de la penitenciaría, un supuesto amigo de Pereg, una veterinaria del barrio donde vivía y una ex pareja.

Para participar de la audiencia, Pereg llegó al edificio de los Tribunales gritando y simulando el maullido de un gato por los pasillos, por lo que decidieron sacarlo del lugar para continuar con el normal funcionamiento del tribunal.

Sobre este comportamiento del israelí en la jornada de ayer, uno de sus abogados, Maximiliano Legrand, dijo: “Lo vi muy mal, hace rato lo veo así, ingresó a la sala gritando. Son los episodios psicóticos como lo dijo en su momento el Cuerpo Médico Forense”.

“Su salud empeoró y va a seguir empeorando ya que por su patología (se cree un gato) no es comprendido por los penitenciarios que saben tratar presos normales y él no lo es. Esta situación va ir creciendo, ya tiene una mano quebrada y no pasaron ni seis meses. Posteriormente puede terminar en algo peor”, advirtió el letrado.

Sin embargo, la fiscal Claudia Ríos aseguró que las pericias indican que Gil Pereg “es consciente de sus actos” y, por lo tanto, es imputable. “Las pruebas son contundentes”, sentenció.




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