De Polvaredas a Las Cuevas viven unas 300 personas con problemas de calefacción, educarse y cuidar su salud.


Quienes viven a lo largo de los 90 kilómetros que separan Uspallata de Las Cuevas desde hace años reclaman mejoras en sus condiciones de vida, salud y educación.

Sin embargo, pese al anuncio del gobernador Alfredo Cornejo a fines de 2016, adelantando que quería convertir la alta montaña en “la Andorra mendocina”, los inconvenientes siguen.

“En enero empezaron a llegar anuncios de desalojo a los vecinos que viven en terrenos que no son propios, porque acá todos los terrenos pertenecen a la Nación o la Provincia”, destaca Fernando Palma (37), propietario del sitio Mundo Perdido, en Puente del Inca.

La preocupación por este nuevo contexto se suma a los reclamos que vienen haciendo los vecinos desde hace años respecto a necesidades básicas que no están siendo cubiertas y que en temporada invernal se sienten más debido a las bajas temperaturas.

Una de ellas es la falta de red de gas, lo que obliga a los habitantes a calefaccionarse cion garrafa y/o leña. Las primeras cuestan $ 200 y duran aproximadamente una semana; es decir, $ 800 mensuales.

En cuanto a la leña, la tonelada vale $ 3.500 y para un invierno son necesarias tres por casa, lo que equivale a $ 10.500. Quienes utilizan caloventores (que son más seguros durante la noche) llegan a pagar entre $ 4.000 y $ 5.000 por mes de luz, debido al alto consumo. “No tenemos alternativa porque durante la noche hacen 20 grados bajo cero y no alcanza todo el abrigo para enfrentar el frío”, remarca Pelegrina.




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