Como "gesto de amistad" entre Argentina y el Reino Unido, un coronel retirado del Ejército que combatió en Malvinas recibió en la embajada británica en Buenos Aires el sable que llevó a las islas.


A 37 años de la guerra que enfrentó a los dos países, el sable fue restituido al coronel (R) Ricardo Martín Jaureguiberry en una emotiva ceremonia que se realizó en la residencia del embajador del Reino Unido, Mark Kent, en el barrio porteño de Palermo.

“Estamos acá para cumplir un deseo. El sable estuvo con el entonces capitán de navío Hugo White y se quedó con él hasta su muerte. Su viuda nos pidió restituir el sable y acá estamos. Su acción es ejemplo de lo que debemos hacer para reparar las heridas emocionales de la guerra”, sostuvo Kent en el acto, acompañado por el agregado de Defensa de la embajada, Robin Smith.

Luego de 37 años logro recuperar un objeto con alto valor emocional

Una vez terminada la guerra Jaureguiberry dejó su sable, el mismo que le habían entregado en 1977 cuando egresó de la Escuela Militar, en las Islas Malvinas junto a todo el armamento que entregaron los combatientes argentinos durante la rendición.

El objeto fue guardado por White, quien era capitán de un buque fragata inglés durante el conflicto y que entre 1992 y 1995 llegó a ser el número dos de la Royal Navy, como comandante en Jefe de la Flota Británica.

Ricardo Martín Jaureguiberry Luego de 37 años logro recuperar su sable que llevo a las Islas

El almirante White lo guardó en el escritorio de su casa familiar hasta su muerte, en junio de 2014, tras lo cual su esposa le pidió al embajador Kent que realice las gestiones para devolverle el sable a Jaureguiberry, como un “gesto de amistad y un recordatorio del honor que prevaleció durante los combates”, según destacaron en la embajada.

“Esto es un milagro que no hubiera sido posible sin la generosidad de quienes tendieron los puentes para que se haga realidad”, afirmó el coronel retirado durante el acto, donde estuvo acompañado por su familia completa: su madre, su esposa, sus hijos, nueras y yernos. También estuvieron presentes en la ceremonia el Director Nacional de Malvinas y Atlántico Sur de la Cancillería, Osvaldo Mársico, y veteranos y compañeros de Jaureguiberry durante la guerra.

Luego de 37 años logro recuperar un objeto con alto valor emocional

“Siento una gran alegría y emoción, una serie de recuerdos que vienen de vuelta a mi mente después de 37 años. Son momentos imborrables los que vivimos durante el conflicto, y ahora todo se recicla”, dijo el veterano, que integraba la Compañía de Ingenieros 9 durante la guerra.

El coronel, que ahora trabaja en la seguridad del oleoducto que va desde Neuquén a Bahía Blanca, cuenta que en el último tiempo ganó “dos nuevos e impensados amigos”: lady White, la viuda del capitán, y Richard Cockwell, que en 1982 era el administrador civil de una estancia en Bahía Fox Este, en la isla Gran Malvina, donde desembarcó la compañía de Jaureguiberry.

Ricardo Martín Jaureguiberry y Mark Kent acompañado por el agregado de Defensa de la embajada Robin Smith

Es que la viuda de White “tomó contacto con Richard, que era la persona indicada; fue él quien recordó mi nombre, empezó a tender los hilos y me ubicó a fines del año pasado”, relató el ex combatiente.

El sable que lleva grabado su nombre, la fecha 16 de diciembre de 1977 y la inscripción Presidencia de la Nación, “no tiene ningún valor material, pero si un alto significado emocional. Y nos deja una enseñanza: tenemos mucho que aprender y dialogar para que algún día tengamos una solución que sea la mejor para todas las partes”, reflexionó.

En este caso, el arma permaneció dentro de la comunidad militar del Reino Unido y no cayó en manos de personas que buscan lucrar con una subasta, como algunos casos que se conocieron en los últimos meses.






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