Un hombre se presentó en una pollería y le propuso a la propietaria el pago de una coima por $2000. La mujer sólo le entregó $500 y a la tercera visita del sujeto exigiendole el dinero faltante, comprobó que era un impostor.


El hecho se produjo dias atrás cuando un sujeto ingresó a una pollería ubicada en el barrio Urbano 30, en la zona sur de la capital y se identificó como Nicolás Quinteros, inspector municipal.  Allí, la propia dueña del local Johana Palacios (27) lo atendió.

En el lugar, Nicolás Quinteros (nombre falso) quiso estafar a la mujer haciéndose pasar como empleado municipal del área de Habilitaciones Comerciales y le propuso el pago de una coima de $ 2 mil para no sacarle una multa.

La joven solo accedió a entregarle $500, comprometiéndose a entregarle el resto horas después. El estafador le dejó una constancia de Habilitación Comercial con la rúbrica de la directora del área municipal, advirtiéndole que volvería mas tarde para cobrarle el resto de la coima.

En el transcurso del día, el supuesto inspector, volvió al comercio pero la propietaria no había podido recaudarle la plata que faltaba. El coimero se retiró del local y horas después volvió por tercera vez, y ante tal insistencia la dueña del local comenzó a desconfiar y sin darle más dinero decidió ir hasta las oficinas de Habilitación Comercial donde le informaron que este supuesto inspector no trabajaba en la municipalidad.

Con esta información la mujer esperó que regrese nuevamente este embaucador y una vez que volvió lo increpó pidiéndole que le devuelva los $500 que le había entregado. Una vez deschavado, el delincuente se dio a la fuga pero pudo ser identificado por lo que ahora debe dar declaraciones ante la División de Delitos Económicos, y devolver el dinero.

Por su parte el área de Habilitación Comercial del Municipio inició una investigación interna para determinar cómo llegó ese comprobante de habilitación a manos del delincuente.






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