El agresor, Carlos Goncharuk, tiene una perimetral de 100 kilómetros, según fuentes policiales se instaló en Moreno, a 107 kilómetros de la casa de Gómez.


Con una medida de resguardo que dispuso la Justicia para garantizar la seguridad de esta víctima de violencia de género, Susana Gómez de 34 años de edad, la mujer que quedó ciega por una brutal golpiza de su expareja, votó en las elecciones nacionales, acompañada por una custodia policial.

Susana Gómez sale del cuarto oscuro custodiada (web).

Carlos Ariel Goncharuk, el hombre que la dejó al borde de la muerte, ya cumplió su condena y está en libertad desde hace 40 días.

Susana, emitiendo su voto (web).

Goncharuk fue sentenciado en 2014 a ocho años de prisión por lesiones gravísimas. El fallo incluía la realización de talleres o cursos para revertir su propensión a la violencia contra las mujeres. La condena finalizó a mediados de septiembre de este año.

Condenado. Goncharuk, cuando recibió la sentencia a ocho años de prisión (web).

El juez de Familia de La Plata, Hugo Rondina, dispuso para el exconvicto una restricción perimetral de acercamiento de 100 kilómetros.

De vuelta a casa. Susana sale de la escuela acompañada por la policía (web).

Debido a esta situación, una resolución judicial establece que Susana debe estar con vigilancia todo el día, debe salir de su casa siempre acompañada por personal uniformado. Cada trámite médico, laboral, administrativo debe hacerlo con una guardia que la proteja.

Una mujer policía fue a buscar a Susana a su casa (web).

Luego de emitir su voto, Susana hablo con Clarín y expresó, “es muy difícil vivir así, peleando para que se cumplan las decisiones de la Justicia y contra un Estado que primero me abandonó cuando denuncié los maltratos de mi ex pareja y ahora que se resiste a cumplir a pleno la decisión del juez de Familia”.

Susana no siempre tiene un oficial a su lado y esa ausencia la atemoriza, La disputa de estos días es para que la División Custodia de la Bonaerense cumpla con el dictamen Su trámite eleccionario fue rápido. El presidente de mesa cedió el paso a Gómez y a la agente vestida con uniforme policial. En el establecimiento funcionan varias mesas. La que correspondía a Susana tenía un grupo de ciudadanos en espera. Pero cuando llegó con su bastón y los anteojos oscuros, todos se hicieron a un lado. “Siento el respeto de la gente, eso me alienta, pero nunca estoy del todo tranquila”, reconoce la víctima de violencia de género.

“Mi voto es para que haya políticas contra la violencia de género pero serias. Que se cumplan. Que tengan presupuesto. Que haya dinero para instituciones como Casa María Pueblo, que ayudan a las víctimas. Para eso voto. Y no pierdo las esperanzas”, reflexionó Susana.




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