El denunciante afirmó que cuando tenía 13 años, el sacerdote Eduardo Lorenzo le pedía que le diera "besos en el cuello". 


Un empresario platense denunció que fue abusado sexualmente cuando tenía 13 años por el sacerdote Eduardo Lorenzo, excapellán del Servicio Penitenciario Bonaerense, donde fue confesor de Julio César Grassi.

Según informó TN, el hecho ocurrió cuando Lorenzo estuvo en la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, en La Plata. El empresario, en su niñez, fue dejado a cargo del sacerdote por sus padres durante dos años.

El sacerdote está acusado por varios hechos de abuso sexual (web)

El hombre que ahora tiene más de 30 años realizó la denuncia en sede judicial ante Juan Pablo Gallego, su abogado, y Alfredo Gascón, defensor del religioso que tiene otras denuncias en su contra. 

El denunciante decidió dar a conocer su testimonio luego de recurrir a la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico, estar con tratamiento psicológico y conocer más casos que involucraban al sacerdote en fiestas con sexo y alcohol que se hacían en su casa, en una escuela en Gonnet y en una parroquia.

En realidad era una relación de abuso psicológico y maltrato. Me llamaba amigo cuando yo lo complacía y me trataba mal cuando yo no estaba a la altura de lo que él esperaba”, declaró el empresario que participaba en diferentes actividades en la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, lugar donde el religioso habría cometido los abusos. 

Eduardo Lorenzo estuvo a cargo de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes (web).

El denunciante reveló que sus padres tenían un fuerte vínculo con Lorenzo y que luego de reuniones nocturnas, el sacerdote se quedaba cuidándolo y que “eso a nadie le parecía raro, y yo como niño me sentía feliz de que me eligiera para compartir esos momentos”.

“Me abrazaba y me pedía que le diera besos en el cuello. Me abrazaba, me acariciaba”, confirmó el acusador y determinó que, el cura después de bañarse le pedía que fuera a la cama con él “para ayudarlo a dormirse”. También detalló que a lo largo del tiempo el sacerdote lo abrazaba “mas fuerte” y llegó a pedirle que “le pasara la pierna por encima”

En la declaración, el empresario detalló que también el religioso sentía rechazo hacia las mujeres, a las que no incluía en las actividades y confesó que Lorenzo trataba a una empleada de la parroquia de “gorda, sierva y negra”.






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