Hace tres años el club platense soñaba con la posibilidad de ver al astro brasilero con la camiseta del Lobo. 


Hace tres años los hinchas del lobo no podían creer lo que publicaban los medios locales y nacionales. El astro brasilero Ronaldinho se pondría la camiseta de Gimnasia, muchos pensaron que se trató de un bluff marketinero en medio de las elecciones del club. Lo cierto es que el reconocido futbolista estuvo más cerca de Gimnasia de lo que se pensó. 

Ronaldinho (web).

Todo comenzó el 26 de noviembre de 2016 a sólo tres días de que se realizaran las elecciones en Gimnasia y Esgrima. En ese momento, uno de los candidatos a presidente, Marino Cowen intentó generar una revolución en el club durante su presidencia. Lo cierto, es que Cowen se comunicó con Ruben Jordan, un agente que manejaba la imagen de varios futbolistas en Europa. 

¿Tenés algo interesante para traer a Gimnasia? preguntaron. “Te puedo contactar con Roberto de Assis Moreira que es el hermano y quién maneja la agenda de Ronaldinho”. Ese mismo día comenzaron las propuestas y ofertas con la estrella brasilera. 

La conferencia vía Skype que trianguló La Plata (Cowen, entonces candidato a presidente del “Lobo”), Porto Alegre (de Assis Moreira, el hermano de Ronaldinho) y Amsterdam (el empresario Jordan). Cortesía de Infobae.

El 24 de noviembre, Cowen, Assis Moreira y Jordan realizaron una reunión por Skype donde hablaron de la posibilidad de que el compañero de Lionel Messi en el Barca, desembarcara en la ciudad de las diagonales. 

En aquella reunión surgió el entusiasmo al pensar en un estadio repleto de hinchas, la cobertura de los medios nacionales y hasta la venta de camisetas. “¿Te imaginás a mi hermano tirando jueguitos en el Bosque? Te puede llegar a meter diez mil personas en cada entrenamiento”, se entusiasmo Assis Moreira mientras manejaba por las calles de Porto Alegre. 

En 2016 Ronaldinho tenía 36 años y estaba en el ocaso de su carrera. Su última travesía deportiva había sido en Ecuador por lo que la llegada del brasilero no sería una cuestión deportiva sino institucional. 

“Su llegada iba a generar ingresos para saldar deudas y armar un equipo competitivo a su alrededor. Ese era el golpe de efecto, instalar a Gimnasia a otro nivel. Estábamos seguros de que si lo contratábamos íbamos a tener más sponsors, la gente se iba a asociar en masa y también íbamos a mejorar los ingresos de televisión. Era negocio por todos lados. Y me animo a discutir que todavía podía aportar futbolísticamente”, relató Cowen.

Las negociaciones continuaron, la noticia se filtró en los medios y el contrato del 10 de la selección brasilera llegó a rondar los 1.200.000 dólares por seis meses. Pero Cowen perdió las elecciones con Gabriel Pellegrino, a quién le llevaron la propuesta pero no compartió la visión de llegar a Gimnasia a otro nivel. Por lo que el la “ilusión” de ver a Ronaldinho con la 10 del Lobo quedó en eso, una ilusión. 






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