En la provincia austral se elige gobernador el próximo domingo. Juan Rodríguez, afín a Cambiemos, dice que el reciente resultado electoral aquí demuestra que "la libertad puede más que el clientelismo"


En las elecciones provinciales de Tierra del Fuego, a realizarse el próximo domingo, la ciudadanía elegirá gobernador en primera vuelta si alguno de los candidatos supera el 50% de los votos, aunque lo más probable es que haya un balotaje entre las dos fórmulas más votadas, el domingo 23.

En ese escenario, el candidato a gobernador de “Ser Fueguino” (la versión fueguina de Cambiemos) Juan Felipe Rodríguez, intenta mostrarse como una alternativa a las “dos opciones kirchneristas” y en las últimas horas aprovechó la victoria de Gerardo Morales aquí en Jujuy para reafirmar ese mensaje.

“El resultado de Jujuy ratifica lo que desde Ser Fueguino venimos diciendo desde el primer día: los valores, y la valentía pueden vencer al miedo. La libertad puede más que el clientelismo”, dijo Rodríguez a medios locales.

Hace cuatro años Gerardo Morales se convirtió en el primer gobernador radical de Jujuy en casi 60 años de hegemonía peronista y de partidos locales, después de tres intentos frustrados como candidato y un perfil que fue forjando como una de las figuras más combativas contra la corrupción durante el kirchnerismo.

Nacido en Salta en 1959 y nieto de bolivianos, Morales admite que el antikirchnerismo “fue el eje ordenador” que dio origen a Cambiemos y, si bien se asume como uno de los radicales “más rebeldes” dentro de la coalición, declara que su relación con el presidente Mauricio Macri fue fortaleciéndose a base de sinceridad mutua.

Gerardo Morales, en la celebración al consagrarse reelecto gobernador de la Provincia, acompañado por su esposa Tulia Snopek y rodeado por los principales referentes del frente Cambia Jujuy.

En sus años como legislador y como presidente de la Unión Cívica Radical, Morales hizo de las denuncias por corrupción tanto a nivel nacional como en la provincia contra la ahora detenida dirigente Milagro Sala, bajo el ala de los gobiernos peronistas, su principal instrumento para perfilarse como un político anticorrupción.

Peleó en tres oportunidades para ser gobernador de Jujuy y no lo consiguió hasta 2015, cuando se impuso al entonces mandatario peronista Eduardo Fellner por el 52 % de los votos, de la mano de un amplio frente, Cambia Jujuy, que incluyó al massismo -de donde provino su actual vicegobernador, Carlos Haquim, líder de Primero Jujuy-, al GEN y al socialismo.

La prueba de que no es partidario de excluir al peronismo “racional” de los acuerdos para gobernar fue su alianza con Roberto Lavagna en 2007, a quien acompañó en la fórmula presidencial contra el kirchnerismo y de quien se alejó poco después cuando el exministro de Economía fue a Olivos a reunirse con Néstor Kirchner.

Es el único caso de un gobernador apoyado tanto por Macri como por Sergio Massa, y cuando se le pregunta sobre el motivo de que haya funcionado aquí una unión de esa naturaleza advierte que en “Jujuy la cosa pasó por otro lado”.

“En la provincia se necesitaba recuperar la paz, detener la violencia y la corrupción, y eso lo comprendieron todos”, afirma el Gobernador, que otuvo su reelección el domingo últim y es tomado como referencia por el candidato fueguino Juan Felipe Rodríguez.






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