Se le taparon los oídos durante un vuelo y meses después recibió el peor diagnóstico
Después del viaje, la joven comenzó a perder audición y posteriormente sufrió cansancio extremo, pérdida de peso y problemas con la garganta.


Lo que comenzó como una molestia habitual durante un viaje en avión terminó convirtiéndose en una señal de un problema mucho más serio. Aida Burkins, una joven de 22 años, comenzó a experimentar una serie de síntomas después de tomar un vuelo desde California hacia Chicago, en Estados Unidos.

El episodio ocurrió en 2025, cuando durante el trayecto notó que sus oídos se habían tapado y no conseguía destaparlos. En un primer momento no pareció algo fuera de lo común, especialmente por los cambios de presión que suelen producirse durante los vuelos.
Sin embargo, el problema no desapareció al aterrizar. Con el paso de los días, la joven comenzó a experimentar un zumbido constante y una pérdida progresiva de la audición. Más adelante, el cuadro se agravó con otros síntomas que encendieron las alarmas.

Además de las molestias en los oídos, Burkins comenzó a sufrir episodios de sangrado en la garganta, cansancio extremo y una pérdida de peso sin una explicación aparente.
Durante las primeras consultas médicas, los especialistas consideraron que sus síntomas podían estar relacionados con los efectos de los cambios de altura y presión experimentados durante el viaje en avión.
La falta de mejoría, sin embargo, llevó a que fuera derivada a un otorrinolaringólogo para realizar estudios más específicos. Allí los médicos detectaron adenoides inflamadas y una masa que estaba obstruyendo la trompa de Eustaquio, estructura que conecta el oído medio con la parte posterior de la nariz y la garganta.
El hallazgo llevó a profundizar los estudios. La joven se sometió a varias tomografías y dos biopsias hasta que, en febrero de 2026, finalmente recibió el diagnóstico.
Los médicos determinaron que Burkins padecía un carcinoma nasofaríngeo, un tipo de cáncer poco frecuente que se desarrolla en la nasofaringe, ubicada en la zona superior de la garganta y detrás de la nariz.
Al momento del diagnóstico, la enfermedad ya había comprometido ganglios linfáticos, por lo que la joven comenzó rápidamente un tratamiento basado en sesiones de quimioterapia y radioterapia.

Según contó posteriormente, la respuesta al tratamiento fue favorable y los médicos observaron una reducción de la enfermedad. “Todo está disminuyendo y respondiendo a los tratamientos, por lo que los médicos creen que estaré libre de cáncer”, aseguró.
Burkins también relató cuál fue uno de sus mayores temores al conocer el diagnóstico: “Cuando me enteré de que tenía cáncer, lo único en lo que pensé fue en no poder ver crecer a mis hijos ni que pudieran hacer las cosas que quieren hacer en la vida. Fue horrible”.
En medio del tratamiento, la joven encontró en su familia una de sus principales fuentes de fortaleza. “Mis hijos han sido sin duda mi pilar durante todo este proceso y mi mayor motivación para luchar y seguir adelante”, expresó.