No es la primera vez que se realiza esta fiesta en Iguazú. Este año tomó trascendencia luego de que una menor de edad desapareció.


Mientras los vecinos de Iguazú se levantaban el pasado martes 9 de julio, Día de la Independencia, a empaparse con los primeros rayos del sol. Cientos de jóvenes, entre ellos muchos menores de edad, miraban encandilados la resolana que evidenciaba con crudeza aquellos rostros rancios luego de una noche de excesos y descontrol.

La Fiesta del Desmadre” se viene realizando desde hace unos cuantos años en la Ciudad y en esta ocasión se realizó en un lugar llamado “Cabañas del Iguazú”, ubicado frente al establecimiento “Productores Mineros”, en las inmediaciones de la Ruta 12, cerca del edificio conocido como “el esqueleto”, donde hace años apareció una joven muerta en un confuso episodio no aclarado hasta el momento.

El local, ubicado en el kilómetro 5, es privado y la fiesta no contó con ningún tipo de habilitación y mucho menos control policial.

El evento fue promocionado a través de una cuenta de Instagram, en la que a través de promociones y sorteos promocionaba la fiesta, cuyo logo era la silueta de un hombre sosteniendo una copa de un aparente Martini mientras vomita en el suelo. Hasta inclusive “el mismísimo”, alias “el Diablo” – una persona con enanismo de Oberá que se posiciona como influencer misionero– promocionaba la Fiesta.

La Fiesta del Desmadre”, en cierto modo cumplió con la promesa que hace su nombre. Muchos menores alcoholizados, drogas y ningún control. Panorama que no es nuevo ya que, “La Fiesta del Desmadre” no es la primera en presentar estas características. Pero ésta tomó trascendencia luego de que una familia no tenga noticias de su hija.

La menor de edad, se fue a bailar y no regresó a su casa. Esto convulsionó a la Ciudad, que salió a buscarla por distintos medios. Afortunadamente, ella apareció sana y salva, pero su desaparición puso la lupa sobre el evento y la “cultura del reviente” de la cual pareciera hacer gala.






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