Marcelo Martorell, exobispo auxiliar de Córdoba y diocesano de Puerto Iguazú realizó su visita ad limina al Pontífice.


El Papa Francisco tuvo gestos de calidez y amistad con el obispo de Puerto Iguazú, Marcelo Martorell, quien integró la primera tanda de obispos del NEA, Litoral y zona de La Plata que realizaron su visita ad limina este mes. Es un encuentro entre obispos y el Papa que se realiza cada cuatro años y en el que cada prelado informa sobre el estado de su diócesis.

Beso y abrazo fraternal entre el obispo de Iguazú, Martorell, y el Papa Francisco. (Vaticano)

Según fuentes eclesiásticas, el pontífice argentino envió su bendición a los fieles de la diócesis misionera, pidiendo que en el actual contexto social, recen por la paz en Argentina y en el mundo. “Le encargó también (a Martorell) que de modo especial cuidaran de los jóvenes, frente al peligro de las drogas y las adicciones y que para con aquellos que cayeron en este flagelo se los acompañe y se les trate con mucho afecto y comprensión”, publicó El Independiente de Iguazú.

Las mismas fuentes subrayaron las “palabras y gestos paternales y fraternos para con el obispo de Iguazú” enviando luna bendición especial a los fieles de su diócesis misionera. En especial el Papa bendijo a “los niños, a los jóvenes a los ancianos y a los enfermos”. Finalmente bendijo y saludó a “los hombres y mujeres que se esfuerzan y luchan día a día por hacer de nuestra patria chica un lugar mejor, buscando siempre la paz y la unidad”.






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