Los comerciante anuncian una crisis insostenible, sin ventas no hay opciones de reposición.


La crisis comercial en Gualeguaychú se nota en cada cuadra, en cada rubro y en cada mes que deja el 2018. En noviembre una compra de los pedidos más grandes de mercadería no perecedera, como enlatados, duraznos al natural, ensaladas de frutas y botellas de sidra, fue adquirida a un precio que hoy no existe.

Si esa misma compra se tuviera que hacer nuevamente, el costo sería un 20 por ciento mayor, es decir que los precios que hoy están en góndola son los que debería abonar al proveedor en el caso de tener que comprar más mercadería.

El aumento entre diciembre del año pasado y el presente, ronda y supera, en algunos casos, el 50 por ciento porque los precios se volvieron a tocar en vísperas de las fiestas.

En lo que refiere a garrapiñadas y confites, la suba se ha notado más llegando hasta un 60 y un 70%. En cuanto al pan dulce, el básico no baja de los 100 y 120 pesos, pero uno con avellanas ronda los 150 pesos.

En diferentes almacenes se pueden apreciar el ingenio del comerciante para armar una bolsa navideña que esté al alcance de la gente. El almacenero entiende que no hay margen para la especulación y que los que distribuyen la mercadería tratan de vender lo que tienen almacenado.

Las ventas han mermado considerablemente en los productos alimenticios, pero también en varios rubros, como los productos de primera necesidad.






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