El mismo Río que hace unos meses inundaba las ciudades fronterizas, hoy se ha transformado en un hilo de agua y hay tramos en que en cuestión de días se podrá cruzar caminando.


El paseo costanero que constituye el muro de contención para inundaciones de la ciudad de Clorinda tiene como paso habilitado el puente de la amistad con la vecina localidad paraguaya de Nanawa donde habitualmente hay un fluido intercambio comercial, más allá d las fluctuaciones del dólar.

El mismo cauce cuando inundaba el casco urbano de la ciudad paraguaya de Nanawa

El río Pilcomayo, que divide ambas fronteras, hace un par de meses atrás había anegado totalmente la costa y parte del casco urbano comercial de Nanawa, ocasionando que los comerciantes tuvieran que improvisar pasarelas de madera para poder continuar vendiendo y se manejaban en botes dentro por las calles anegadas.

De otro lado de la frontera, la ciudad de Clorinda resistía el embate del agua por las defensa construidas a través de los años por lo que los afectados por las inundaciones en el lado argentino, eran los que estaban por fuera del añillo de contención.

Hoy el mismo Río Pilcomayo que inundara kilómetros de territorio, es un hilo de agua que en algunos lugares, todavía con barro, permitirán el paso de a pie. Esta situación se da a lo largo de toda la frontera. Por su parte la Gendarmería Nacional tiene más trabajo por la cantidad de frontera a controlar debido a que el lugar es de fluido tránsito de mercaderías de todo tipo.





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