Manuel y Lola de Gran Hermano hablaron sin filtro sobre cómo fue su primera noche de pasión: "Ardida"
Un comentario picante en el estudio generó un intercambio que nadie esperaba sobre la vida privada de dos exconcursantes.


Después de varios días de espera, Manuel Ibero y Lola Tomaszeuski finalmente pudieron reencontrarse fuera de la casa de Gran Hermano Generación Dorada. La pareja, que comenzó su historia de amor durante el reality, no ocultó que vivió un momento de mucha intimidad apenas volvió a verse.


Como Manuel quedó eliminado mientras Lola se encontraba de viaje, ambos tuvieron que postergar el encuentro. Recién el 23 de julio, cuando ella regresó a la Argentina, él la recibió en el aeropuerto de Ezeiza y juntos fueron al departamento de la influencer para disfrutar de su primer día lejos de las cámaras.
Pía Shaw abrió el tema recordando una charla previa con Manuel: “Manu me dijo: ‘Nosotros vamos a encontrarnos. No sé a qué casa vamos a ir. Tenemos mucho para hablar’. Yo le dije: ‘Manu, no lo hicieron adentro de la casa’. ¿Cuánto hablaron y cuánto hicieron el amor?”.
La primera en responder fue Lola Tomaszeuski, quien entre risas reconoció: “No hablamos nada”. Manuel Ibero completó la respuesta con humor: “No, había cosas más importantes”.
Sin quedarse conforme, la panelista quiso saber más sobre el reencuentro y preguntó: “¿Durmieron abrazaditos?”. “Sí”, respondió Manuel. Luego Pía insistió: “¿Lo hicieron toda la noche?”, lo que provocó la intervención de Analía Franchín: “¡Basta, Pía! Estás alzada”. Lejos de retroceder, Shaw retrucó: “No, me gusta saber”.
Fue entonces cuando Manuel dio más detalles sobre cómo transcurrió ese día: “Yo me fui a cenar con todos los chicos y volví tipo dos de la mañana, antes de que ella llegara. A las seis la fui a buscar...”. Mariana Brey aprovechó para bromear con el cansancio del exparticipante: “Estabas cansado, no podías rendir”.
Sin perder el humor, Manuel respondió: “Todavía soy chico, puedo. Me la banco... Estuvimos desde las diez de la mañana, que llegamos al departamento de ella, y a las once o doce de la noche recién terminamos”.

La confesión dio pie a un nuevo intercambio en el estudio. “Doce horitas. Decí algo, Ana. Tirate una de tus frases”, lanzó Pía Shaw. Entonces, Analía Franchín comentó: “Pobre ella, quedó ardida. Raspada”. Georgina Barbarossa acotó entre risas: “Y él también”, pero la panelista insistió: “Raspada, raspada”.

Ante el tono que había tomado la conversación, la conductora decidió poner un freno y cerró con humor: “Bueno, bueno... La sutileza de esta mesa no la puedo creer. Se van al pasto”.