Un periodista de América Tvvivió un momento de tensión sobre su salud cuando estaba entrenando en el gimnasio y sufrió una descompensación que generó alerta. El conductor del noticiero Guillermo Favale realizaba actividad física en Colegiales cuando fue trasladado en una ambulancia.
El episodio ocurrió cuando Favale entrenaba en un centro ubicado en el barrio porteño de Colegiales. Según trascendió, comenzó a experimentar mareos intensos que se fueron agravando con el correr de los minutos, acompañados por náuseas, lo que obligó a interrumpir la rutina y ser llevado de urgencia a la Clínica Zabala.
Ante el empeoramiento del cuadro, se solicitó asistencia médica y el periodista fue trasladado en ambulancia a una clínica, donde permaneció en observación durante varias horas hasta recibir el alta médica. En comunicación con Paparazzi, reveló lo que le sucedió y cómo se encuentra de salud.
“Fui al gimnasio con Daniel Fava como hacemos siempre. Vamos a entrenar y a hacer pilates. Somos dos señoras. Hago unos ejercicios que nunca hago boca abajo y empiezo a sentir mareos. Cada vez me mareo más y a ese mareo se le agregan náuseas”, contó el periodista.
"Favita me va a buscar algo dulce, lo como y no me cae nada bien, no termino de recuperarme y le pido unas colchonetas para acostarme. Me acuesto en unos bancos del gimnasio y llaman a la ambulancia. Viene la ambulancia, sigo cada vez más mareado. Me termino descomponiendo, por lo que deciden trasladarme a la Clínica Zabala en ambulancia. Tengo una indigna salida del gimnasio en silla de ruedas. Me ponen suero, me hacen todos los estudios", relató el comunicador.
De acuerdo con los primeros diagnósticos, el cuadro se habría originado en un síndrome vertiginoso, posiblemente vinculado a un movimiento poco habitual durante el entrenamiento, que habría afectado el equilibrio del comunicador.
"Estuve internado en guardia 4 o 5 horas y me dieron el alta. Por eso después nos reímos a pesar de que estaba mareado. En un momento me preocupé pero después ya lo tomamos con humor”, cerró Favale.
Incluso, con su estilo habitual, le quitó dramatismo a la situación y la describió con humor, aunque reconoció que en un primer momento el episodio generó preocupación tanto en él como en su entorno.