Amor sin reglas, traiciones y un final impactante: así fue la historia de amor de Darío Lopérfido y Esmeralda Mitre
Tras la muerte de Darío Lopérfido a los 61 años, vuelve a la luz su relación más intensa y polémica junto a Esmeralda Mitre.


La muerte de Darío Lopérfido, a los 61 años, volvió a poner en el centro de la atención una de las historias amorosas más escandalosas y polémicas del mundo político y mediático: su relación con Esmeralda Mitre.


No fue un vínculo silencioso ni convencional; estuvo marcado por ideas poco tradicionales sobre el amor, declaraciones explosivas y un final polémico, con ella denunciándolo por traicionar a su familia y tildándolo de “antiético”.
Desde el inicio, la diferencia de edad condicionó la relación. Años más tarde, Esmeralda recordó en Infama cómo comenzó todo: “Cuando conocí a Lopérfido, yo tenía 26 años y él, 42. Yo era una bebé y él un hombre grande. Me dijo que, para él, el sexo no iba de la mano del amor. Le contesté que estaba loco…”. Lejos de asustarse, ella decidió quedarse. Según contó, él le planteó una idea que la sorprendió: que el amor se negocia.

Durante once años fueron una pareja tan intensa como imprevisible. Se casaron, compartieron alfombras rojas y también protagonizaron disputas públicas, incluso cuando ella lo defendió en medio de la polémica por sus repudiables declaraciones sobre los desaparecidos durante la dictadura.
El final llegó en Europa, en 2018, lejos del ruido de Buenos Aires. Lo relató en Infama: “La decisión fue mía de palabra pero él no me insistió. Si me hubiese insistido, no me hubiese podido ir. Darío es el amor de mi vida pero no me voy a arreglar con él”.
Lo más impactante llegó después. Sin filtros, en ese mismo programa lanzó una declaración que aún resuena: “He tenido relaciones estando con Darío y nadie se enteró. Incluso, con gente famosísima. Él no sabía, ni ahí… ¡Siempre ganó él!”.

Para ella, el concepto de fidelidad era relativo. En Pamela a la tarde fue aún más clara: “Hoy no creo en la palabra fidelidad ni infidelidad… Nadie me va a decir cómo tengo que pensar”.

Hoy, con su muerte, aquella historia vuelve a resonar como un eco incómodo. Fue un amor que desafió las reglas, que hablaba de libertad, pero que terminó marcado por heridas profundas.