El Concejo Deliberante de Puerto Piray declaró la emergencia hídrica y educativa tras una crisis en el suministro de agua potable que se extendió durante ocho días y afectó a más de la mitad de la población. La ordenanza fue aprobada por unanimidad y busca dotar al Ejecutivo municipal de herramientas para afrontar la situación y prevenir nuevas interrupciones del servicio.
La problemática se originó por la salida de funcionamiento de una de las dos plantas potabilizadoras del municipio, precisamente la más antigua y la que abastece a una importante porción de la comunidad.
La prolongada falta de agua generó serias complicaciones en la vida cotidiana de los vecinos. Durante varios días, establecimientos educativos debieron suspender actividades y algunos comercios también se vieron obligados a cerrar por la imposibilidad de operar sin el servicio básico.
Si bien se implementó un sistema de bombeo para restablecer parcialmente el abastecimiento, la presión resultó insuficiente para llenar los tanques domiciliarios y garantizar el suministro normal a las familias.
Reclamos por la falta de información
La crisis también generó cuestionamientos por la escasa información oficial brindada durante la emergencia. Según se expuso durante el tratamiento del tema en el Concejo Deliberante, los informes solicitados al Ejecutivo no ofrecían precisiones sobre las causas del problema ni sobre los plazos estimados para la normalización del servicio, lo que incrementó la incertidumbre entre los vecinos.
Ante ese escenario, el cuerpo deliberativo convocó a una sesión extraordinaria en la que participaron profesionales y habitantes de la localidad, quienes expusieron las dificultades ocasionadas por la falta de agua y solicitaron medidas urgentes.
Con la declaración de la emergencia, el Ejecutivo contará con mayores herramientas administrativas y económicas para ejecutar acciones destinadas a restablecer el servicio y fortalecer la infraestructura de abastecimiento.
Preocupación por la calidad del agua
Durante el debate también surgieron inquietudes sobre la potabilidad del agua que comenzó a distribuirse una vez restablecido parcialmente el servicio.
Entre las observaciones planteadas, se mencionó el estado de uno de los tanques de almacenamiento, donde se detectó la presencia de barro y otros sedimentos durante una inspección. La situación despertó preocupación entre los vecinos, quienes solicitaron garantías sobre la calidad del agua que llega a los hogares.
Además, se advirtió sobre la necesidad de mejorar la planificación y el mantenimiento del sistema de provisión, ya que uno de los inconvenientes detectados fue la falta de equipos de reemplazo para afrontar fallas en las bombas de impulsión y evitar que una avería vuelva a dejar sin agua a gran parte del municipio.