El Gobierno nacional anunció este viernes la aprobación de tres proyectos productivos en el marco del RIGI que demandarán una inyección de capital de al menos U$S 3.500 millones. Sin embargo, pese a los continuos anuncios oficiales en este sentido, durante el primer semestre del año la inversión cayó 7,6%. Este resultado se produjo luego de que en junio la retracción fue 6,2%.
Estos datos corresponden al informe mensual de Inversión Interna Bruta que realiza la consultora de Orlando Ferreres y pone en revisión la andanada de promociones del gobierno acerca del ingreso de capitales productivos al país.
La explicación a estos escenarios divergentes es los diferentes tiempos en la ejecución de cada proyecto.
Al momento, el Gobierno dio curso favorable a iniciativas dentro del RIGI por más de U$S 46.000 millones, pero esto no quiere decir que ese monto se desembolsará en el cortísimo plazo.
Para la Casa Rosada, los “anuncios” de aprobación de nuevos RIGI le sirven para mostrar que existe confianza en el Gobierno y, además, le resultan útiles para advertirle al mercado que en los próximos meses recibirá un importante flujo de dólares.
En el fondo, la intención es ganarse la confianza de los inversores financieros que aún dudan sobre la capacidad de pago de los vencimientos de deuda.
No obstante, los plazos de inversión de cada proyecto son diferentes y, por lo general, los montos comprometidos que prometen aplicarse se extienden en varias etapas.
Si bien hay condiciones impuestas para una primera inversión inmediata, no siempre resulta significativa en relación al monto total y de allí la diferencia entre lo que se comunica día a día y lo que efectivamente pasa.
“La economía argentina no crece porque las inversiones solo llegan en cuentagotas a unos pocos sectores, los salarios aumentan por debajo del IPC, no hay crédito a tasas pagables para el sector privado y el tipo de cambio está controlado, lo que hace que se subsidien las importaciones”, alertó el economista, Roberto Cachanosky.
Por su parte, Daniel Artana de FIEL afirmó que “el único dato macroeconómico que claramente está mal es la inversión. Sigue siendo muy baja. La Argentina invierte alrededor del 17% del PBI. Es un nivel muy bajo para sostener un crecimiento fuerte”.
A una conclusión similar llegó el informe presentado en las últimas horas por Orlando Ferreres: “Al promediar el año en curso la inversión sigue marchando a niveles muy bajos, y no se ven aún señales claras que inviten a pensar en una recuperación, aunque ciertos rubros puntuales mostraron mejores números en el sexto mes del año”. En ese grupo señaló a la construcción y a los patentamientos de vehículos comerciales.
No obstante, aclaró que “hacia adelante esperamos que continúe desacelerando la contracción de la inversión, mostrando una mejora paulatina” y remarcó: “El factor que puede cambiar esta lenta evolución es el de las inversiones anunciadas bajo el paraguas del RIGI, pero los plazos y cronogramas de estas inversiones son flexibles, sujetos a cierta discrecionalidad”.
Esa discrecionalidad tiene vínculos con la incertidumbre que genera la situación política. Con una economía que aún no derrama hacia todos los sectores, quienes deben traer sus dólares para efectivizar las inversiones ya acordadas toman sus recaudos para evitar el riesgo de quedar atrapados en un escenario más complejo en 2027.
Un dato contundente de esta situación es la caída de la inversión en maquinaria y equipos, que retrocedió 12,2% en el primer semestre, luego de ceder en junio 11,2%. Los equipos nacionales mostraron una contracción de 9,5%, mientras que los bienes importados cayeron 12,7%.
Este panorama es el que explica la insistente arenga del Gobierno a que los empresarios confíen en la continuidad del actual modelo económico y que se animen a realizar las inversiones necesarias en el marco de un cambio estructural de las reglas en el país.
Para tomar una dimensión de lo que significan estos porcentajes vale marcar la siguiente comparación: la inversión en junio de 2026 fue el equivalente a U$S 7.678 millones (desestacionalizados), mientras que noviembre de 2023 previo al recambio presidencial había sido de U$S 8.993 millones.
Tres en uno
Para afianzar la señal de que el RIGI es una política de Estado, Milei recibió este viernes al presidente de Corea del Sur, Lee Jae-Myung. La bienvenida incluyó la aprobación de un RIGI por U$S 454 millones para la empresa coreana POSCO, que lleva adelante un proyecto de extracción de litio en la frontera entre Salta y Catamarca.
Por la tarde, el Presidente se reunió con Marcelo Mindlin, CEO de Pampa Energía, compañía que también recibió la autorización de un RIGI por U$S 2.700 millones en Vaca Muerta.
Además, también se aprobó el proyecto de ampliación de Compañía MEGA, que invertirá U$S 360 millones para aumentar en 1.500 toneladas por día su capacidad de producción de líquidos de gas natural.
En el marco del RIGI existen aprobados unos 20 proyectos con inversiones por U$S 46.000 millones, comprometidas, pero no ejecutadas. El Gobierno señaló que los proyectos presentados y que aún están en revisión superan inversiones por U$S 110.000 millones.
Más de la mitad de las iniciativas que ya fueron autorizadas están concentradas en el sector minero (11), cinco en petróleo y gas, dos en energía eléctrica y un par en siderurgia e infraestructura.
Al momento son 10 las provincias en las que se están desarrollando proyectos bajo el RIGI.
En Córdoba aún no existe ningún proyecto canalizado a través de este instrumento que da ventajas en el plano impositivo, cambiario, y para la importación de los bienes e insumos para su desarrollo.
