Roberto Mouzo, el ídolo histórico con más presencias en Boca Juniors, reveló un dramático capítulo de su vida personal. Tras el fallecimiento de su esposa, el ex futbolista se hundió en una profunda depresión y estuvo al borde de la muerte.

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Justo en el momento límite, cuando estaba a punto de tomar una decisión fatal, la inesperada reacción de su mascota le cambió el destino y lo trajo de vuelta a la realidad.
La dolorosa pérdida que apagó al gran ídolo de Boca, Roberto Mouzo
A sus 73 años, Roberto Mouzo es un gigante intocable en la historia de Boca Juniors, ostentando el récord de 426 presentaciones oficiales entre los años 1971 y 1984.
Durante su brillante carrera como defensor central, llegó a levantar seis títulos, destacándose la conquista de dos Copas Libertadores (1977 y 1978) y una Copa Intercontinental.
Sin embargo, la gloria deportiva que alcanzó de la mano de entrenadores como el Toto Lorenzo chocó de frente con una tragedia personal devastadora: la muerte de su esposa, a quien había conocido cuando ella tenía apenas 15 años.
Tras luchar contra un cáncer de estómago, su mujer falleció a los 51 años. Esta pérdida lo golpeó de lleno y lo dejó en la soledad absoluta, precisamente en el momento de su vida en que había dejado de viajar y buscaba disfrutar de ella y de los tres hijos que tenían en común.
El abismo: "Estaba ido totalmente"
El dolor de la viudez empujó a la leyenda del Xeneize a una etapa sumamente oscura y triste. Mientras vivía en la zona de Álvarez Thomas y La Pampa, Mouzo sufría de insomnio severo, salía a caminar bajo la lluvia sin rumbo y confesó que el dolor lo llevó a beber en exceso: "Me bajaba dos botellas de vino por noche".
El punto más crítico de esta depresión llegó un sábado por la mañana. Totalmente abrumado, se dio "manija" y agarró una cuchilla de la cocina
En sus propias y crudas palabras, el ex jugador relató el trance que vivió: "No sé si me iba a cortar las venas, si me la iba a clavar, no sé. Realmente, estaba ido totalmente".
El llanto que le salvó la vida
Cuando parecía que el trágico final era inminente, un ovejero alemán que tenía de mascota se dio cuenta de la situación y comenzó a llorar. Ese sonido desesperado del animal fue el ancla que el ídolo necesitaba.
"Empezó a llorar uno de ellos, me hizo un clic y me sacó. Realmente reaccioné", recordó Mouzo, confirmando que la intervención de su perro literalmente le salvó la vida. Tristemente, tiempo después tuvo que afrontar el sacrificio de sus dos mascotas: al que lo rescató de la muerte por vejez, y al otro por un problema crónico en la cadera
Hoy en día, la historia de Roberto Mouzo no solo se recuerda por haber sido el pilar de Diego Maradona en el campeonato de 1981 o por ser el segundo jugador con más Superclásicos ante River Plate (35 partidos)

