Maximiliano Salas, quien había llegado con grandes expectativas a River y en medio de un escándalo por su salida de Racing, resolvió continuar su carrera en Independiente Rivadavia. En ese marco, ni bien llegó a Mendoza, no se guardó nada respecto de sus últimos días en el Millonario.
El delantero rompió el silencio se refirió a la decisión de la dirigencia del club de Núñez por borrarlo, junto a otros 14 futbolistas que fueron marginados del plantel profesional y que pasaron a entrenarse de manera diferenciada.

Es uno de los "borrados" en River, jugó un partido de intercountry y le lanzaron una frase hiriente
“Estoy muy enojado con River, nos trataron muy mal. No merecíamos terminar así. Hay formas de tratar a un jugador, pero esto no estuvo bien”, dijo en diálogo con La Red.

Asimismo, agregó: “No está bueno estar encerrado en el container porque ante todos somos humanos”. Agregó también que el único que fue a visitar al grupo de jugadores “borrados” fue Leonardo Ponzio.
Por otro lado, dijo que quien le comunicó la decisión institucional a Salas fue Pablo Longoria, el nuevo director deportivo del club. “Nos llamó por teléfono y nos dijo que no teníamos que presentarnos con el plantel”, indicó.
Cómo son los containers de avenida Cantilo
La queja de Salas tiene que ver con el predio de la avenida Cantilo, donde avanza la construcción del tramo final de lo que será la Casa River. En ese universo se mezclan los juveniles en formación y los "borrados", aquellos jugadores que no son tenidos en cuenta y entrenan diferenciado.

El caso es que como el lugar está en obra, el proceso obligó a armar construcciones provisorias con contenedores para que la rutina continuara su rumbo.
Según consigna Olé, los jugadores llegan en una caravana de vehículos de alta gama, completamente ploteados. Los futbolistas que descienden hoy son aquellos que, por decisión técnica y dirigencial, cumplen una rutina completamente distinta.
Entre ellos estaba hace poco Salas, junto a Germán Pezzella, Fabricio Bustos, Matías Viña, Santiago Lencina, Ian Subiabre y Giuliano Galoppo, futbolistas apartados que desde hace días entrenan en el predio de las divisiones formativas.

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Los contenedores, enormes cajas metálicas, de paredes corrugadas y estructura rígida, están apilados unos sobre otros como si fueran pequeños monoblocks de chapa.
Los módulos de la planta baja fueron adaptados como vestuarios para los jugadores, mientras que los de arriba continúan funcionando como oficinas para los obreros que trabajan en la construcción del complejo. Un escenario al menos polémico, que explica un poco la queja y dura crítica de Salas.
