¿Venta de personas? La cruda pista de trata que rodea a Claudio Barrelier
Una mujer que escapó de la casa del imputado en barrio Cofico reveló que el agresor esperaba "visitas" y denunció un hecho que la Justicia no investigó a tiempo.


El femicidio de Agostina Vega en Córdoba destapó una serie de advertencias ignoradas que generan conmoción y fuertes reclamos hacia el sistema judicial. Una joven que en mayo de 2025 escapó de Claudio Barrelier rompió el silencio y aportó datos que sugieren la existencia de una organización delictiva detrás de los muros de la calle Del Campillo.

Su testimonio no solo revive el horror que padeció, sino que apuntó directamente a una hipótesis que la Justicia habría pasado por alto: el secuestro con fines de trata de personas. Según la sobreviviente, el imputado no actuaba solo por un impulso individual, sino que sus movimientos parecían responder a una logística externa.
La joven recordó que, mientras permanecía maniatada y bajo amenaza de muerte, el agresor le manifestó una frase que quedó grabada en su memoria: le dijo que “debían llegar otras personas”. Según el relato que le brindó a Cadena 3, Barrelier insistía en que ella debía estar “bien” para que esos terceros pudieran “confiar en él”.

“Sinceramente, lo que a mí se me pasa por la mente es que me haya vendido”, afirmó la mujer, confirmando sus sospechas de aquel momento. Al ser consultada sobre si creía que se trataba de una red de trata, su respuesta fue contundente: “Sí, eso es lo que pensé en ese momento”.
Este detalle cobra relevancia ahora que se sabe que Agostina Vega, de solo 14 años, desapareció y fue hallada sin vida en el mismo domicilio donde ocurrió el ataque de 2025. La sobreviviente cuestiona cómo fue posible que, habiendo denunciado estas maniobras, el acusado recuperara su libertad en menos de un mes.
Otro de los puntos clave que alimentan la hipótesis de una red es un episodio ocurrido minutos posteriores a su fuga. Según contó la joven, mientras era asistida por vecinos tras escapar semidesnuda y atada, un auto negro llegó al lugar.

Un hombre descendió del rodado, preguntó qué había sucedido y luego de una conversación con un vecino, se retiró rápido. Para la víctima, este movimiento refuerza la idea de que Barrelier contaba con apoyo o estaba siendo supervisado por otras personas.
Además, la joven puso en duda que el entorno familiar de Barrelier desconociera lo que ocurría en la casa. “¿Cómo no van a escuchar? Llegó la Policía y ellas salieron del domicilio”, sentenció, sugiriendo que hubo cómplices que permitieron que el horror continuara bajo el mismo techo.
La indignación de la sobreviviente apunta directamente al fiscal Iván Rodríguez y al sistema de garantías de Córdoba. A pesar de que ella presentó todas las pruebas y señaló el lugar exacto del cautiverio, Barrelier solo permaneció detenido 20 días en el penal de Bouwer.
El 26 de mayo de 2025, el agresor recuperó la libertad tras pagar una fianza de 5 millones de pesos. “Presenté todas las pruebas y lo dejaron libre”, lamentó la joven, quien además denunció que nunca fue notificada de que su captor volvía a caminar por las calles de Córdoba.

Actualmente, la investigación por el femicidio de Vega busca determinar si esta negligencia judicial permitió que Barrelier cometiera el femicidio un año después. Mientras tanto, el testimonio de la primera víctima sigue abriendo interrogantes sobre quiénes eran los "compradores" que supuestamente esperaban por ella en Cofico.