Talleres y el aura perdida, y las batallas que ganan sus rivales de siempre
El desconcierto lo empujó al fondo de la tabla. Ni el plantel ni Sampaoli enamoran, y está obligado a sumar puntos y recuperar el perfil ganador.


El fútbol puede ser cruel. O más bien, los equipos hacen bien o mal las cosas y el futbol se encarga de pasarles el resaltador. Si Ezequiel Unsain no detenía ese penal, Gimnasia se ponia 4 a 0 y es probable que el partido en Mendoza hubiera terminado así, o con un resultado mas lastimoso todavia. Porque el 3 a 1 con el que se volvió Talleres, con su técnico con un pie afuera, ya de por sí es dificil de digerir, y si era goleada habria sido terminante, y Jorge Sampaoli ya no seria mas el DT. Era insostenible.

Con el equipo ultimo en la tabla, el más goleado del torneo, cuatro derrotas en cinco fechas; seis sufridas en sus ultimos siete encuentros... Insostenible, en serio. Asi de desangelado anda Talleres, a los tumbos después de aquella final ganada a River en marzo de 2025. No tan lejos en el tiempo y sin embargo, que parece de otra vida. Porque es cierto que el golpazo en el clásico ante Belgrano lo dejo groggy, y que anda como un boxeador tambaleante por el ring sabiendo que cualquier piña lo pondrá en la lona. Asi de fragil, confundido y vulnerable quedó Talleres. Sin aura.


Aquel gol de Francisco Metilli que se sigue festejando en Alberdi, no es la única causa de este abatimiento Albiazul. Hay que recordar que venia de pelear el descenso, de perder figuracion internacional, de ser una sombra en su ultima Copa Libertadores, de cambiar seis técnicos en dos años, uno de ellos (Diego Cocca), sin siquiera debutar. Un aluvión de calamidades que se manifiestan en este presente aciago. El peor momento en la era Fassi.

Porque el presidente Andres Fassi, hacedor de un Talleres renacido y protagonista, no viene dando en el clavo. Falla como antes no lo hacía, por su destreza y ese ojo experto que ultimamente no funcionó. Con la salvedad del ultimo mercado de pases en el que se movió con mas determinación, y más urgencias, tambien es cierto. Habia que dar un golpe de efecto, y lo hizo con la contratacion de Sampaoli, quien mas alla de las dudas de si era el indicado o no, hizo ruido y no paso inadvertido a nivel nacional. Habia que traer certezas mas que promesas y llego Federico Fattori, de los más renombrados centrocampistas en las últimas temporadas.

Y hasta ahora, sirvió de poco. Porque el equipo todavia no lo es. Mal parado en la cancha, sin un libreto convincente y grietas estructurales que acentuan el bajo nivel de un plantel sin lideres a la vista. Fassi debía moverse más rápido que en oportunidades anteriores sabiendo que hay tolerancia cero en las tribunas, porque no se puede soslayar el momento ganador de Belgrano y su aura, y de un Instituto que tambien se anima a dar batalla y es puntero de la zona en que Talleres aparece último.

En definitiva Andrés Fassi apuntó a achicar el margen de error, a capear la tormenta y recuperar terreno y centralidad en este segundo semestre. Con un Jorge Sampaoli rimbombante en el nombre, pero hasta aqui más ruido que nueces. Y este osado proyecto, ambicioso a la fuerza por necesidades propias y factores externos (léase Belgrano y ahora también incluso Instituto), casi se estrella en Mendoza y eso hubiera sucedido si ese penal entraba para un 4 a 0 saca técnicos.

Así de condicionado quedó Talleres. Con un leve respiro porque Belgrano no avanzó en la Copa Argentina, justo cuando parecía capaz de todo. Y todos saben que en situaciones así, sea el equipo que sea, los éxitos del rival calan más hondo en él ánimo propio. Por eso Talleres deberá jugarse a fondo este lunes contra el peligroso Rosario Central de Ángel Di Maria, y recuperar presencia y prestancia, estilo y carisma. Como se dice, aura.