Cómo es el poncho que un cacique de Córdoba tejió durante 8 meses para el papa León XIV
Erick Rojas confeccionó la prenda en un telar tradicional con lana de oveja, fibra de llama y algodón.

La visita del papa León XIV a Córdoba tendrá un regalo con identidad local: un poncho artesanal confeccionado especialmente para el Pontífice por Erick Rojas, cacique y tejendero del departamento Pocho. La prenda fue encargada por el Gobierno provincial y demandó entre siete y ocho meses de trabajo, desde la preparación de los materiales hasta el tejido final.

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La pieza fue realizada en el paraje Santa Teresita, dentro de la estancia El Pachango, en las sierras de Pocho, a unos 38 kilómetros de Mina Clavero. Con lana de oveja, fibra de llama y algodón, Rojas buscó representar en cada trama el paisaje y las tradiciones de las sierras cordobesas.
Un poncho tejido en un telar tradicional
Rojas aprendió a hilar a los seis años y comenzó a tejer a los dieciséis. Para confeccionar el poncho destinado al Papa utilizó un telar de palos, una técnica tradicional de la región que tiene raíces en el período colonial y en el trabajo textil de comunidades indígenas y afrodescendientes.
La elaboración también incluyó herramientas heredadas de su familia. Entre ellas se destaca una pala de tejer que perteneció a la tía abuela de su padre y que tiene más de un siglo de antigüedad. Según contó el artesano, la pieza de madera nunca se torció y su origen todavía despierta curiosidad entre los carpinteros de la zona.

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El diseño fue pensado para reflejar dos elementos característicos del paisaje cordobés: las sierras y los ojos de agua que dan origen a los ríos. La propuesta buscó que el poncho no fuera solamente una prenda de abrigo, sino también una representación de la geografía y la identidad de la provincia.
Los tintes naturales y el significado detrás de la prenda
Otra etapa fundamental fue la preparación de los hilados y los tintes naturales. Para lograr los colores, Rojas recolectó distintas especies vegetales y elaboró las tinturas de manera artesanal.
Durante ese proceso ocurrió un episodio que llamó su atención: por primera vez en su trayectoria, una preparación realizada con corteza de chañar se echó a perder. El tejendero relacionó lo sucedido con la salud del Papa y lo interpretó desde su propia espiritualidad como un deseo de recuperación para el Pontífice.
A pesar de las dimensiones del poncho, la prenda terminada resultó liviana. Rojas también vinculó esa característica con la dedicación y la espiritualidad que acompañaron las jornadas de trabajo.
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No es la primera vez que el artesano participa de un proyecto destinado a un pontífice: anteriormente había colaborado en la confección de un poncho colectivo para el papa Francisco.

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Esta vez, el trabajo individual representa también a la comunidad de El Pachango y a los saberes textiles que se transmiten de generación en generación en el norte cordobés.
Con el poncho terminado, Rojas expresó su deseo de que la prenda acompañe al papa León XIV y le transmita sus intenciones de abundancia y buena fortuna. Así, un trabajo de meses, realizado con técnicas heredadas y materiales naturales, se convertirá en uno de los obsequios cordobeses para la visita papal.
